Versículos bíblicos sobre Carcases
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.
Pasajes bíblicos
Su carne desfallece sin verse, y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.
Cosas inanimadas son formadas debajo de las aguas, y los habitantes de ellas.
Y miré, y he aquí nervios sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos: mas no había en ellos espíritu.
Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura.
Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?
¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,
Que se quedan en los sepulcros, y en los desiertos tienen la noche; que comen carne de puerco, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;
Y todo aquello sobre que cayere alguno de ellos después de muertos, será inmundo; así vaso de madera, como vestido, ó piel, ó saco, cualquier instrumento con que se hace obra, será metido en agua, y será inmundo hasta la tarde, y así será limpio.
¡Cuánto más en los que habitan en casas de lodo, cuyo fundamento está en el polvo, y que serán quebrantados de la polilla!
Toda carne no es la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves.
Y díjome: Hijo del hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.
Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, se levantará en incorrupción;
Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.
¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.
Igualmente yacerán ellos en el polvo, y gusanos los cubrirán.
Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
Y murió José de edad de ciento diez años; y embalsamáronlo, y fué puesto en un ataúd en Egipto.
Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción.
Y oyéndolo sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y le pusieron en un sepulcro.
Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,
Junta sus piezas en ella; todas buenas piezas, pierna y espalda; hínchela de huesos escogidos.
Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según que Moisés había mandado, y no se pudrió, ni hubo en él gusano.
Díjome entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oid palabra de Jehová.
El corazón apacible es vida de las carnes: mas la envidia, pudrimiento de huesos.
Mas os digo, amigos míos: No temáis de los que matan el cuerpo, y después no tienen más que hacer.
Y la mesa, y todos sus vasos, y el candelero, y todos sus vasos, y el altar del perfume,
Y la mesa y sus vasos, y el candelero limpio y todos sus vasos, y el altar del perfume;
Y será tu cuerpo muerto por comida á toda ave del cielo y bestia de la tierra, y no habrá quien las espante.
Y quitado, lo envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual ninguno había aún sido puesto.
De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida.
Mas tú echado eres de tu sepulcro como tronco abominable, como vestido de muertos pasados á cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.
Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
El arca del testimonio, y sus varas, y la cubierta;
Tomarás también todo el sebo que cubre los intestinos, y el redaño de sobre el hígado, y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y los quemarás sobre el altar.
Lo cual es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo.
Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas,
Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;
Se siembra cuerpo animal, resucitará espiritual cuerpo. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.
Por fe José, muriéndose, se acordó de la partida de los hijos de Israel; y dió mandamiento acerca de sus huesos.
No entrarán para ver, cuando cubrieren las cosas santas; que morirán.
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