Versículos bíblicos sobre Desánimo
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome vuestro corazón aliento.
Pasajes bíblicos
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová.
Y David fué muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo; porque todo el pueblo estaba con ánimo amargo, cada uno por sus hijos y por sus hijas: mas David se esforzó en Jehová su Dios.
Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta.
En ello, hermanos, recibimos consolación de vosotros en toda nuestra necesidad y aflicción por causa de vuestra fe:
Porque todos ellos nos ponían miedo, diciendo: Debilitaránse las manos de ellos en la obra, y no será hecha. Esfuerza pues mis manos, oh Dios.
El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará.
Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes: porque así hará Jehová á todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.
Reducid pues á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando.
Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.
Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.
¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar por las saludes de su presencia.
Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;
Porque hermanos, no queremos que ignoréis de nuestra tribulación que nos fué hecha en Asia; que sobremanera fuimos cargados sobre nuestras fuerzas de tal manera que estuviésemos en duda de la vida.
Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.
No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; mas la buena palabra lo alegra.
Desde lo alto envió fuego en mis huesos, el cual se enseñoreó: ha extendido red á mis pies, tornóme atrás, púsome asolada, y que siempre tenga dolor.
Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo.
Por tanto, consolaos los unos á los otros en estas palabras.
Mas Dios, que consuela á los humildes, nos consoló con la venida de Tito:
Porque Cristo no se agradó á sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperan, cayeron sobre mí.
Asaltáronme en el día de mi calamidad; mas Jehová fué mi sostén.
Asaltáronme en el día de mi quebranto: mas Jehová fué mi apoyo.
Deshácese mi alma de ansiedad: corrobórame según tu palabra.
Esto habla y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie.
Carísimos, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios;
Porque no diga mi enemigo, Vencílo: mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare.
Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
Diré á Dios: no me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo.
Empujásteme con violencia para que cayese: empero ayudóme Jehová.
Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: y consoladores, y ninguno hallé.
Muchos son los males del justo; mas de todos ellos lo librará Jehová.
Libróme de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.
Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.
Yo he sido para ellos objeto de oprobio; mirábanme, y meneaban su cabeza.
Porque desde que hablo, doy voces, grito, Violencia y destrucción: porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día.
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