Versículos bíblicos sobre Divine Breath
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, y hubiere hálito de Dios en mis narices,
Pasajes bíblicos
Y díjome: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo del hombre, y di al espíritu: Así ha dicho el Señor Jehová: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.
Así dice el Dios Jehová, el Criador de los cielos, y el que los extiende; el que extiende la tierra y sus verduras; el que da respiración al pueblo que mora sobre ella, y espíritu á los que por ella andan:
Y Juan dió testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él.
Y como hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo:
Y Jesús, después que fué bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
El espíritu de Dios me hizo, y la inspiración del Omnipotente me dió vida.
El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él.
El cual también nos ha sellado, y dado la prenda del Espíritu en nuestros corazones.
Su aliento enciende los carbones, y de su boca sale llama.
El espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha sido en mi lengua.
Movió el solano en el cielo, y trajo con su fortaleza el austro.
Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.
Envías tu espíritu, críanse: y renuevas la haz de la tierra.
En esto conocemos que estamos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.
A su voz se da muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.
Enviará su palabra, y los derretirá: soplará su viento, y fluirán las aguas.
El hace subir las nubes del cabo de la tierra; él hizo los relámpagos para la lluvia; él saca los vientos de sus tesoros.
El que da con su voz muchedumbre de aguas del cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; él hace relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus tesoros.
Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió.
Por el soplo de Dios se da el hielo, y las anchas aguas son constreñidas.
Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados;
Y levantóme el espíritu, y oí detrás de mí una voz de grande estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de Jehová desde su lugar.
Y vinieron á Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida.
Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesús mora en vosotros, el que levantó á Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente.
El cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.
Si él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese así su espíritu y su aliento,
Perecen por el aliento de Dios, y por el espíritu de su furor son consumidos.
Empero Dios nos lo reveló á nosotros por el Espíritu: porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
Así ha dicho el Señor Jehová á estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana.
Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo espíritu.
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: toca los montes, y humeen.
Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre.
Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.
Entonces aparecieron los manantiales de la mar, y los fundamentos del mundo fueron descubiertos, á la reprensión de Jehová, al resoplido del aliento de su nariz.
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