Versículos bíblicos sobre Evaluación de la Salud
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos.
Pasajes bíblicos
Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame á los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Por tanto, pruébese cada uno á sí mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa.
Los cuales, habiéndome examinado, me querían soltar, por no haber en mí ninguna causa de muerte.
Pesas cumplidas y justas tendrás; epha cabal y justo tendrás: para que tus días sean prolongados sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, é hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído á sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié á los Egipcios te enviaré á ti; porque yo soy Jehová tu Sanador.
Péseme Dios en balanzas de justicia, y conocerá mi integridad.
Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida.
No juzguéis según lo que parece, mas juzgad justo juicio.
Y haced derechos pasos á vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino, antes sea sanado.
Que si nos examinásemos á nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados.
Mas á Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.
Y el año treinta y nueve de su reinado enfermó Asa de los pies para arriba, y en su enfermedad no buscó á Jehová, sino á los médicos.
Tómale, y mira por él, y no le hagas mal ninguno; antes harás con él como él te dijere.
Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.
Y el rey dijo á Hazael: Toma en tu mano un presente, y ve á recibir al varón de Dios, y consulta por él á Jehová, diciendo: ¿Tengo de sanar de esta enfermedad?
Y cuando alguno santificare su casa consagrándola á Jehová, la apreciará el sacerdote, sea buena ó sea mala: según la apreciare el sacerdote, así quedará.
¿Quién puso la sabiduría en el interior? ¿ó quién dió al entendimiento la inteligencia?
¿No demandaría Dios esto? porque él conoce los secretos del corazón.
Y sanad los enfermos que en ella hubiere, y decidles: Se ha llegado á vosotros el reino de Dios.
Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados;
Yo buscaré la perdida, y tornaré la amontada, y ligaré la perniquebrada, y corroboraré la enferma: mas á la gruesa y á la fuerte destruiré. Yo las apacentaré en juicio.
Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados.
¿No hay bálsamo en Galaad? ¿no hay allí médico? ¿Por qué pues no hubo medicina para la hija de mi pueblo?
Porque por ella alcanzaron testimonio los antiguos.
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos:
Tú inquirirás, y buscarás, y preguntarás con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación se hizo en medio de ti,
Pruébame, oh Jehová, y sondéame: examina mis riñones y mi corazón.
Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
Porque el que me hallare, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová.
El cual os he enviado á esto mismo, para que entienda vuestros negocios, y consuele vuestros corazones;
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Candela de Jehová es el alma del hombre, que escudriña lo secreto del vientre.
Y como lo entendieron las gentes, le siguieron; y él las recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba á los que tenían necesidad de cura.
Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
Y oyéndolo Jesús, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, mas los que tienen mal. No he venido á llamar á los justos, sino á los pecadores.
Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno ó malo.
A otro, fe por el mismo Espíritu; y á otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu;
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Yo Jehová, que escudriño el corazón, que pruebo los riñones, para dar á cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
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