Versículos bíblicos sobre Feet
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Dícele Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, mas aun las manos y la cabeza.
Pasajes bíblicos
Y en diciendo esto, les mostró las manos y los pies.
Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo á las raíces de mis pies.
Y le dijo el Señor: Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.
Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros.
Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo?
No ungiste mi cabeza con óleo; mas ésta ha ungido con ungüento mis pies.
Entonces vino á Simón Pedro; y Pedro le dice: ¿Señor, tú me lavas los pies?
Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.
He aquí, Jesús les sale al encuentro, diciendo: Salve. Y ellas se llegaron y abrazaron sus pies, y le adoraron.
Y tomándole por la mano derecha le levantó: y luego fueron afirmados sus pies y tobillos;
Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz;
Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como la planta de pie de becerro; y centelleaban á manera de bronce muy bruñido.
Quien pone mis pies como pies de ciervas, é hízome estar sobre mis alturas;
Yo era ojos al ciego, y pies al cojo.
Y vuelto á la mujer, dijo á Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha limpiado con los cabellos.
El que hace mis pies como de ciervas, y el que me asienta en mis alturas;
Heme desnudado mi ropa; ¿cómo la tengo de vestir? He lavado mis pies; ¿cómo los tengo de ensuciar?
¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!
Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió á Josué: Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo. Y Josué lo hizo así.
Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga: no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
Asimismo ungirás la fuente y su basa, y la santificarás.
Hollarála pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.
Y estando detrás á sus pies, comenzó llorando á regar con lágrimas sus pies, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, y los ungía con el ungüento.
Y en las manos te llevarán, porque no dañes tu pie en piedra.
Y haced derechos pasos á vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino, antes sea sanado.
Y DÍJOME: Hijo del hombre, está sobre tus pies, y hablaré contigo.
En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.
Y llegaron á él muchas gentes, que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos: y los echaron á los pies de Jesús, y los sanó:
Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo: mejor te es entrar á la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado;
Sus piernas de hierro; sus pies, en parte de hierro, y en parte de barro cocido.
Puso mis pies en el cepo, y guardó todas mis sendas.
Dícele Pedro: No me lavarás los pies jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
Yo cavé, y bebí las aguas; y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de lugares atrincherados.
Guiña de sus ojos, habla con sus pies, indica con sus dedos;
Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviéndose á sentar á la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que os he hecho?
Ni el ojo puede decir á la mano: No te he menester: ni asimismo la cabeza á los pies: No tengo necesidad de vosotros.
Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habéis hollado.
Y hollaréis á los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día que yo hago, ha dicho Jehová de los ejércitos.
¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis insidiadores me cercare?
Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los pies de los discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.
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