Versículos bíblicos sobre Gestión de Conflictos
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
El que comienza la pendencia es como quien suelta las aguas: deja pues la porfía, antes que se enmarañe.
Pasajes bíblicos
Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta.
Haced todo sin murmuraciones y contiendas,
Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia:
Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
El hombre iracundo mueve contiendas: mas el que tarde se enoja, apaciguará la rencilla.
Con todo eso, si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.
Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.
LA blanda respuesta quita la ira: mas la palabra áspera hace subir el furor.
Hermanos, no os quejéis unos contra otros, porque no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.
Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.
Nada hagáis por contienda ó por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros:
Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.
Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.
Tomad consejo, y será deshecho; proferid palabra, y no será firme: porque Dios con nosotros.
HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.
Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificación de los unos á los otros.
Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados;
Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad:
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:
¿DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros?
Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús;
No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
¿OSA alguno de vosotros, teniendo algo con otro, ir á juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?
Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la lenidad hará cesar grandes ofensas.
Mas no lo tengáis como á enemigo, sino amonestadle como á hermano.
Y todo esto es de Dios, el cual nos reconcilió á sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliación.
Que á nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
Mirad por vosotros: si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.
Porque temo que cuando llegare, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, disensiones, detracciones, murmuraciones, elaciones, bandos:
Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;
El odio despierta rencillas: mas la caridad cubrirá todas las faltas.
Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo.
Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quedos.
DEJANDO pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones,
No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia.
Porque es justo para con Dios pagar con tribulación á los que os atribulan.
No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar á la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.
Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
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