Versículos bíblicos sobre Human frailty
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
Pasajes bíblicos
Porque él conoce nuestra condición; acuérdase que somos polvo.
El ánimo del hombre soportará su enfermedad: mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?
Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos.
Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día.
Porque aunque fué crucificado por flaqueza, empero vive por potencia de Dios. Pues también nosotros somos flacos con él, mas viviremos con él por la potencia de Dios para con vosotros.
Que vosotros sabéis que por flaqueza de carne os anuncié el evangelio al principio:
Y estuve yo con vosotros con flaqueza, y mucho temor y temblor;
ASÍ que, los que somos más firmes debemos sobrellevar las flaquezas de los flacos, y no agradarnos á nosotros mismos.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.
Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.
De este tal me gloriaré, mas de mí mismo nada me gloriaré, sino en mis flaquezas.
Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza:
Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.
¡Cuánto más en los que habitan en casas de lodo, cuyo fundamento está en el polvo, y que serán quebrantados de la polilla!
Y dije: Enfermedad mía es esta; traeré pues á la memoria los años de la diestra del Altísimo.
Los arcos de los fuertes fueron quebrados, y los flacos se ciñeron de fortaleza.
Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también enfermaste como nosotros, y como nosotros fuiste?
Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo: yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.
Humana cosa digo, por la flaqueza de vuestra carne: que como para iniquidad presentasteis vuestros miembros á servir á la inmundicia y á la iniquidad, así ahora para santidad presentéis vuestros miembros á servir á la justicia.
El hombre es semejante á la vanidad: sus días son como la sombra que pasa.
Por lo cual nos gozamos que seamos nosotros flacos, y que vosotros estéis fuertes; y aun deseamos vuestra perfección.
Que se pueda compadecer de los ignorantes y extraviados, pues que él también está rodeado de flaqueza;
No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne: mas serán sus días ciento y veinte años.
Porque lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres.
He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
Todas manos serán descoyuntadas, y declinarán como aguas todas rodillas.
Porque Toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: secóse la hierba, y la flor se cayó;
Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:
Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.
Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
Mis rodillas están debilitadas á causa del ayuno, y mi carne desfallecida por falta de gordura.
Por esto fué entristecido nuestro corazón, por esto se entenebrecieron nuestros ojos:
Por lo cual alzad las manos caídas y las rodillas paralizadas;
Porque mientras estábamos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando para muerte.
Confortad á las manos cansadas, roborad las vacilantes rodillas.
Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos.
Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados: enredaránse, y serán presos.
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