Versículos bíblicos sobre Laboring
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Seis días trabajarás y harás toda tu obra:
Pasajes bíblicos
Y aconteció, que como había trabajo en su parir, díjole la partera: No temas, que también tendrás este hijo.
Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois.
Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
Antes que estuviese de parto, parió; antes que le viniesen dolores parió hijo.
Y trabajamos, obrando con nuestras manos: nos maldicen, y bendecimos: padecemos persecución, y sufrimos:
En lo cual aun trabajo, combatiendo según la operación de él, la cual obra en mí poderosamente.
Y partieron de Beth-el, y había aún como media legua de tierra para llegar á Ephrata, cuando parió Rachêl, y hubo trabajo en su parto.
La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.
Yo he visto el trabajo que Dios ha dado á los hijos de los hombres para que en él se ocupasen.
Porque ya, hermanos, os acordáis de nuestro trabajo y fatiga: que trabajando de noche y de día por no ser gravosos á ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.
Porque la Escritura dice: No embozarás al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su jornal.
Por lo que quebrantó él con trabajo sus corazones, cayeron y no hubo quien les ayudase;
Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su corazón, con que debajo del sol él se afanara?
Y aconteció que al tiempo del parir, he aquí había dos en su vientre.
Como la preñada cuando se acerca el parto gime, y da gritos con sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová.
No trabajarán en vano, ni parirán para maldición; porque son simiente de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.
Ni comimos el pan de ninguno de balde; antes, obrando con trabajo y fatiga de noche y de día, por no ser gravosos á ninguno de vosotros;
Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan á palabras de mentira.
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
El alma del que trabaja, trabaja para sí; porque su boca le constriñe.
No negué á mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo: y ésta fué mi parte de toda mi faena.
La obra del justo es para vida; mas el fruto del impío es para pecado.
Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.
Sale el hombre á su hacienda, y á su labranza hasta la tarde.
¿Qué provecho tiene el que trabaja en lo que trabaja?
¿Para qué salí del vientre? ¿para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?
Hijitos míos, que vuelvo otra vez á estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros;
Dió también al pulgón sus frutos, y sus trabajos á la langosta.
Que vosotros os sujetéis á los tales, y á todos los que ayudan y trabajan.
Yo empero dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.
Edificó contra mí, y cercóme de tósigo y de trabajo.
Tomólos allí temblor; dolor, como á mujer que pare.
Duélete y gime, hija de Sión, como mujer de parto; porque ahora saldrás de la ciudad, y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia: allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos.
Sin cesar acordándonos delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, y del trabajo de amor, y de la tolerancia de la esperanza del Señor nuestro Jesucristo:
Esforzaos empero vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; que salario hay para vuestra obra.
Y Dios hizo bien á las parteras: y el pueblo se multiplicó, y se corroboraron en gran manera.
Y por haber las parteras temido á Dios, él les hizo casas.
Habitaste en el Líbano, hiciste tu nido en los cedros: ¡cómo gemirás cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer que está de parto!
Su fama oimos, y nuestras manos se descoyuntaron; apoderóse de nosotros angustia, dolor como de mujer que pare.
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