Versículos bíblicos sobre Loss of a Loved One
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
No lloréis al muerto, ni de él os condolezcáis: llorad amargamente por el que va; porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació.
Pasajes bíblicos
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
También, pues, vosotros ahora ciertamente tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.
Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos.
Los que le quedaren, en muerte serán sepultados; y no llorarán sus viudas.
Visto he sus caminos, y le sanaré, y le pastorearé, y daréle consolaciones, á él y á sus enlutados.
Por tanto, consolaos los unos á los otros en estas palabras.
Y si alguien os preguntare, ¿por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo ha menester.
Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.
Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos.
Las viudas enviaste vacías, y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.
Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿quién te loará en el sepulcro?
Mas Dios es el juez: á éste abate, y á aquél ensalza.
Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,
Mas su carne sobre él se dolerá, y entristecerse ha en él su alma.
Pues en verdad estuvo enfermo á la muerte: mas Dios tuvo misericordia de él; y no solamente de él, sino aun de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza.
Mas ahora que ya es muerto, ¿para qué tengo de ayunar? ¿podré yo hacerle volver? Yo voy á él, mas él no volverá á mí.
Estén siempre delante de Jehová, y él corte de la tierra su memoria.
Como aquel á quien consuela su madre, así os consolaré yo á vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.
Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él á los que durmieron en Jesús.
Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.
Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias.
Yendo ella, lo hizo saber á los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.
Y el Dios Omnipotente os dé misericordias delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y á este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo.
El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
Porque tenía gran deseo de ver á todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado.
Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;
Aun los hijos de tu orfandad dirán á tus oídos: Angosto es para mí este lugar; apártate por amor de mí, para que yo more.
Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
La bendición del que se iba á perder venía sobre mí; y al corazón de la viuda daba alegría.
Mejor es ir á la casa del luto que á la casa del convite: porque aquello es el fin de todos los hombres; y el que vive parará mientes.
Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.
Entonces David y la gente que con él estaba, alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.
Y acordóse que eran carne; soplo que va y no vuelve.
Porque en muriendo no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria.
Muertos son, no vivirán: han fallecido, no resucitarán: porque los visitaste, y destruiste, y deshiciste toda su memoria.
Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; y de Dios Jehová es el librar de la muerte.
Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de ser, y tórnanse en su polvo.
Maldíganla los que maldicen al día, los que se aprestan para levantar su llanto.
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