Versículos bíblicos sobre Love and Affection
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar el amor entre vosotros, y para con todos, como es también de nosotros para con vosotros;
Pasajes bíblicos
Carísimos, amémonos unos á otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce á Dios.
Amados, si Dios así nos ha amado, debemos también nosotros amarnos unos á otros.
Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;
Amándoos los unos á los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos á los otros;
Y sus entrañas son más abundantes para con vosotros, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor.
Esto os mando: Que os améis los unos á los otros.
La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento de la ley es la caridad.
Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son penosos.
Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios.
El cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros.
Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestarélo aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él.
En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Tan amadores de vosotros, que quisiéramos entregaros no sólo el evangelio de Dios, mas aun nuestras propias almas; porque nos erais carísimos.
Este es mi mandamiento: Que os améis los unos á los otros, como yo os he amado.
Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas; no para que fueseis contristados, mas para que supieseis cuánto más amor tengo para con vosotros.
Como el Padre me amó, también yo os he amado: estad en mi amor.
Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.
El que no ama, no conoce á Dios; porque Dios es amor.
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
Mas la gracia de nuestro Señor fué más abundante con la fe y amor que es en Cristo Jesús.
Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad.
Porque si amáis á los que os aman, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores aman á los que los aman.
Mas acerca de la caridad fraterna no habéis menester que os escriba: porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis los unos á los otros;
Y que los tengáis en mucha estima por amor de su obra. Tened paz los unos con los otros.
Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama á Dios, ame también á su hermano.
Y amarás á Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder.
El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos á lo bueno;
Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.
Recibidle pues en el Señor con todo gozo; y tened en estima á los tales:
Porque si amareis á los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen también lo mismo los publicanos?
Y en el temor de Dios, amor fraternal, y en el amor fraternal caridad.
Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.
Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él.
Paz sea á los hermanos y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo.
Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.
En esto conocemos que amamos á los hijos de Dios, cuando amamos á Dios, y guardamos sus mandamientos.
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