Versículos bíblicos sobre Neck
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Porque adorno de gracia serán á tu cabeza, y collares á tu cuello.
Pasajes bíblicos
Y serán vida á tu alma, y gracia á tu cuello.
En su cerviz mora la fortaleza, y espárcese el desaliento delante de él.
No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz erguida.
Mas ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, antes endurecieron su cerviz, por no oir, ni recibir corrección.
Circuncidad pues el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.
Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios.
Jehová me ha dicho así: Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello;
El le acometerá en la cerviz, en lo grueso de las hombreras de sus escudos:
Tu cuello, como torre de marfil; tus ojos, como las pesqueras de Hesbón junto á la puerta de Batrabbim; tu nariz, como la torre del Líbano, que mira hacia Damasco.
Y dísteme la cerviz de mis enemigos, y destruí á los que me aborrecían.
Tu cuello, como la torre de David, edificada para muestra; mil escudos están colgados de ella, todos escudos de valientes.
Tú me diste la cerviz de mis enemigos, de mis aborrecedores, y que yo los destruyese.
Persecución padecemos sobre nuestra cerviz: nos cansamos, y no hay para nosotros reposo.
Dijo más Jehová á Moisés: Yo he visto á este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz:
Porque conozco que eres duro, y nervio de hierro tu cerviz, y tu frente de metal,
EL hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado; ni habrá para él medicina.
Saliste para salvar tu pueblo, para salvar con tu ungido. Traspasaste la cabeza de la casa del impío, desnudando el cimiento hasta el cuello. (Selah.)
He aquí he hecho yo tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra su frente.
Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, tu cuello entre los collares.
Y echóse sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello.
Y su aliento, cual torrente que inunda: llegará hasta el cuello, para zarandear las gentes con criba de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los pueblos, haciéndoles errar.
Y no teniendo la cabeza, de la cual todo el cuerpo, alimentado y conjunto por las ligaduras y conjunturas, crece en aumento de Dios.
Judá, alabarte han tus hermanos: tu mano en la cerviz de tus enemigos: los hijos de tu padre se inclinarán á ti.
Todo varón que ora ó profetiza cubierta la cabeza, afrenta su cabeza.
Y José unció su carro y vino á recibir á Israel su padre á Gosén; y se manifestó á él, y echóse sobre su cuello, y lloró sobre su cuello bastante.
Dí mi cuerpo á los heridores, y mis mejillas á los que me mesaban el cabello: no escondí mi rostro de las injurias y esputos.
Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y les rompiste todo el hombro: y cuando se recostaron sobre ti, te quebraste, y los deslomaste enteramente.
Próspero estaba, y desmenuzóme: y arrebatóme por la cerviz, y despedazóme, y púsome por blanco suyo.
Y á Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; cubrirálo siempre, y entre sus hombros morará.
Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.
E hízole vestir sobre sus manos, y sobre la cerviz donde no tenía vello, las pieles de los cabritos de las cabras;
Vestísteme de piel y carne, y cubrísteme de huesos y nervios.
Entonces Hananías profeta quitó el yugo del cuello de Jeremías profeta, y quebrólo.
El suelta la atadura de los tiranos, y ata el cinto á sus lomos.
Mas no me oyeron ni inclinaron su oído; antes endurecieron su cerviz, é hicieron peor que sus padres.
Y la carne de ellos será tuya: como el pecho de la mecedura y como la espaldilla derecha, será tuya.
Entonces hubo un gran lloro de todos: y echándose en el cuello de Pablo, le besaban,
Y hablóme Jehová, diciendo: He visto ese pueblo, y he aquí, que él es pueblo duro de cerviz:
Misericordia y verdad no te desamparen; átalas á tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón:
El yugo de mis rebeliones está ligado por su mano, enlazadas han subido sobre mi cerviz: ha hecho caer mis fuerzas: hame entregado el Señor en sus manos, contra quienes no podré levantarme.
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