Versículos bíblicos sobre Onyx
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Y piedras de onix, y demás pedrería, para el ephod, y para el racional.
Pasajes bíblicos
Y el cuarto orden, un berilo, un onix, y un jaspe: cercadas y encajadas en sus engastes de oro.
Y labraron las piedras oniquinas cercadas de engastes de oro, grabadas de grabadura de sello con los nombres de los hijos de Israel:
Y los príncipes trajeron piedras de onix, y las piedras de los engastes para el ephod y el racional;
Piedras de onix, y piedras de engastes, para el ephod, y para el racional.
Y el cuarto orden, un berilo, un onix, y un jaspe: estarán engastadas en oro en sus encajes.
Y el oro de aquella tierra es bueno: hay allí también bdelio y piedra cornerina.
Y tomarás dos piedras oniquinas, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel:
Yo empero con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y metal para las de metal, y hierro para las de hierro, y madera para las de madera, y piedras oniquinas, y piedras preciosas, y piedras negras, y piedras de diversos colores, y toda suerte de piedras preciosas, y piedras de mármol en abundancia.
No puede ser apreciada con oro de Ophir, ni con onique precioso, ni con zafiro.
No se igualará con ella esmeralda de Ethiopía; no se podrá apreciar con oro fino.
Y tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ophir;
Lugar hay cuyas piedras son zafiro, y sus polvos de oro.
Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y todo tu término de piedras de buen gusto.
Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ophir al hombre.
¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y á la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí él está cubierto de oro y plata, y no hay dentro de él espíritu.
Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto á los querubines, junto á cada querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como el de piedra de Tarsis.
A las tinieblas puso término, y examina todo á la perfección, las piedras que hay en la oscuridad y en la sombra de muerte.
En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fué tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, onique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación.
El oro no se le igualará, ni el diamante; ni se trocará por vaso de oro fino.
Al cual allegándoos, piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, preciosa,
Y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino fino, y pelo de cabras;
Y jacinto, y púrpura, y carmesí, y lino fino, y pelo de cabras,
Y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.
Visto de oscuridad los cielos, y torno como saco su cobertura.
Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión.
Y engastaron en él cuatro órdenes de piedras. El primer orden era un sardio, un topacio, y un carbunclo: este el primer orden.
Si amontonare plata como polvo, y si preparare ropa como lodo;
Y habéis visto sus abominaciones, y sus ídolos, madera y piedra, plata y oro, que tienen consigo.
Cubrió también la casa de piedras preciosas por excelencia: y el oro era oro de Parvaim.
Y la especia aromática y aceite, para la luminaria, y para el aceite de la unción, y para el perfume aromático.
Las aguas se endurecen á manera de piedra, y congélase la haz del abismo.
Y vistió de oro los querubines.
Métete en la piedra, escóndete en el polvo, de la presencia espantosa de Jehová y del resplandor de su majestad.
De los peñascos cortó ríos, y sus ojos vieron todo lo preciado.
De coral ni de perlas no se hará mención: la sabiduría es mejor que piedras preciosas.
Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.
Por debajo tiene agudas conchas; Imprime su agudez en el suelo.
Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.
De él saldrá el ángulo, de él la clavija, de él el arco de la guerra, de él también todo apremiador.
Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.
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