Versículos bíblicos sobre Perseverancia en la Oración
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicación por todos los santos,
Pasajes bíblicos
Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.
Perseverad en oración, velando en ella con hacimiento de gracias:
Así que, Pedro era guardado en la cárcel; y la iglesia hacía sin cesar oración á Dios por él.
Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.
Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.
Y PROPÚSOLES también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,
Orad sin cesar.
Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra.
Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia.
Orando de noche y de día con grande instancia, que veamos vuestro rostro, y que cumplamos lo que falta á vuestra fe?
Ahora, la que en verdad es viuda y solitaria, espera en Dios, y es diligente en suplicaciones y oraciones noche y día.
Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra.
Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones,
Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho.
Asimismo por la oración de ellos á favor vuestro, los cuales os quieren á causa de la eminente gracia de Dios en vosotros.
Mas tú mirarás á la oración de tu siervo, y á su ruego, oh Jehová Dios mío, para oir el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti.
Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma á tus hermanos.
Sin cesar acordándonos delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, y del trabajo de amor, y de la tolerancia de la esperanza del Señor nuestro Jesucristo:
Y aconteció en aquellos días, que fué al monte á orar, y pasó la noche orando á Dios.
Con todo, tú atenderás á la oración de tu siervo, y á su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo propicio el clamor y oración que tu siervo hace hoy delante de ti:
Tarde y mañana y á medio día oraré y clamaré; y él oirá mi voz.
Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.
Porque sé que esto se me tornará á salud, por vuestra oración, y por la suministración del Espíritu de Jesucristo;
Bendito Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.
Y que estas mis palabras con que he orado delante de Jehová, estén cerca de Jehová nuestro Dios de día y de noche, para que él proteja la causa de su siervo, y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo;
Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.
RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor.
Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda.
Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.
Y á Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros,
Confesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
Porque ha inclinado á mí su oído, invocaréle por tanto en todos mis días.
El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo.
Clamaron á ti, y fueron librados: esperaron en ti, y no se avergonzaron.
Lejos está Jehová de los impíos: mas él oye la oración de los justos.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
Y volviéndose á ir, oró, y dijo las mismas palabras.
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