Versículos bíblicos sobre Pieces
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Y como fueron saciados, dijo á sus discípulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.
Pasajes bíblicos
Y tomó él todas estas cosas, y partiólas por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de otra; mas no partió las aves.
Y alzaron de los pedazos doce cofines llenos, y de los peces.
Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido.
Y partirás por mitad la presa entre los que pelearon, los que salieron á la guerra, y toda la congregación.
Y trajeron el tabernáculo á Moisés, el tabernáculo y todos sus vasos; sus corchetes, sus tablas, sus barras, y sus columnas, y sus basas;
Antes echaréis á sabiendas de los manojos, y la dejaréis que coja, y no la reprendáis.
Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.
Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.
Torció mis caminos, y depedazóme; tornóme asolado.
¿Y quién os escuchará en este caso? porque igual parte ha de ser la de los que vienen á la batalla, y la de los que quedan con el bagaje: que partan juntamente.
Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
Porque lo primero, cuando os juntáis en la iglesia, oigo que hay entre vosotros disensiones; y en parte lo creo.
Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobró, doce cestos de pedazos.
Porque algunos de los que habían salido de Egipto con Moisés, habiendo oído, provocaron, aunque no todos.
Y trabando Ahías de la capa nueva que tenía sobre sí, rompióla en doce pedazos,
Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.
En las pulimentadas piedras del valle está tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y á ellas derramaste libación, y ofreciste presente. ¿No me tengo de vengar de estas cosas?
Y díjome Jehová: Echalo al tesorero, hermoso precio con que me han apreciado. Y tomé las treinta piezas de plata, y echélas en la casa de Jehová al tesorero.
Para las esquinas del tabernáculo en los dos lados hizo dos tablas,
La palabra pues de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, y enlazados, y presos.
Y volvió á haber disensión entre los Judíos por estas palabras.
Mas cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que es en parte será quitado.
A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, y á tu heredad afligen.
Y en llegando á su casa, toma un cuchillo, y echa mano de su concubina, y despedázala con sus huesos en doce partes, y enviólas por todos los términos de Israel.
Los hombres del ejército habían pillado cada uno para sí.
Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.
Y desollará el holocausto, y lo dividirá en sus piezas.
Y comieron, y se hartaron: y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.
Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación;
Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
HE aquí, el día de Jehová viene, y tus despojos serán repartidos en medio de ti.
Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas.
Tus manos me formaron y me compusieron todo en contorno: ¿y así me deshaces?
Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas á todos, como cada uno había menester.
No tienes tú parte ni suerte en este negocio; porque tu corazón no es recto delante de Dios.
Que si alguno me contristó, no me contristó á mí, sino en parte, por no cargaros, á todos vosotros.
Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
Cogieron pues, é hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron á los que habían comido.
Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.
Y el vaso que él hacía de barro se quebró en la mano del alfarero; y tornó é hízolo otro vaso, según que al alfarero pareció mejor hacerlo.
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