Versículos bíblicos sobre Preocupación por los Otros
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
No mirando cada uno á lo suyo propio, sino cada cual también á lo de los otros.
Pasajes bíblicos
Y finalmente, sed todos de un mismo corazón, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él?
Nada hagáis por contienda ó por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros:
Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;
Cada uno de nosotros agrade á su prójimo en bien, á edificación.
Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.
Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos á los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión.
Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, ó ladrón, ó malhechor, ó por meterse en negocios ajenos.
Como también yo en todas las cosas complazco á todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.
Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de él, y viéndole, fué movido á misericordia;
Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.
Mirad que ninguno dé á otro mal por mal; antes seguid lo bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos.
Peca el que menosprecia á su prójimo: mas el que tiene misericordia de los pobres, es bienaventurado.
No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
Y en el temor de Dios, amor fraternal, y en el amor fraternal caridad.
Y sobre todo, tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá multitud de pecados.
Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados;
También os rogamos, hermanos, que amonestéis á los que andan desordenadamente, que consoléis á los de poco ánimo, que soportéis á los flacos, que seáis sufridos para con todos.
Hospedaos los unos á los otros sin murmuraciones.
No agraviéis á la viuda, ni al huérfano, ni al extranjero, ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.
¿No es que partas tu pan con el hambriento, y á los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne?
Si en verdad cumplís vosotros la ley real, conforme á la Escritura: Amarás á tu prójimo como á ti mismo, bien hacéis:
Acordaos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los afligidos, como que también vosotros mismos sois del cuerpo.
Y si hiciereis bien á los que os hacen bien, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores hacen lo mismo.
Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar el amor entre vosotros, y para con todos, como es también de nosotros para con vosotros;
Y saliendo Jesús, vió un gran gentío, y tuvo compasión de ellos, y sanó á los que de ellos había enfermos.
¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?
Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Porque toda la ley en aquesta sola palabra se cumple: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
Cada cual ayudó á su cercano; y á su hermano dijo: Esfuérzate.
Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?
No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme á la caridad. No arruines con tu comida á aquél por el cual Cristo murió.
Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
Y si os mordéis y os coméis los unos á los otros, mirad que también no os consumáis los unos á los otros.
Conoce el justo la causa de los pobres: mas el impío no entiende sabiduría.
Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros:
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