Versículos bíblicos sobre Quiver
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.
Pasajes bíblicos
Y Elam tomó aljaba en carro de hombres y de caballeros; y Chîr descubrió escudo.
Hizo entrar en mis riñones las saetas de su aljaba.
Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes.
¿Le intimidarás tú como á alguna langosta? El resoplido de su nariz es formidable:
Y díjole Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomóse él entonces un arco y unas saetas.
Y puso mi boca como espada aguda, cubrióme con la sombra de su mano; y púsome por saeta limpia, guardóme en su aljaba;
Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo, y cógeme caza;
Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y á la mañana descendió rocío en derredor del real.
Y salió un viento de Jehová, y trajo codornices de la mar, y dejólas sobre el real, un día de camino de la una parte, y un día de camino de la otra, en derredor del campo, y casi dos codos sobre la haz de la tierra.
Allí quebró las saetas del arco, el escudo, y la espada, y tren de guerra. (Selah.)
Y aprestóles Uzzías para todo el ejército, escudos, lanzas, almetes, coseletes, arcos, y hondas de tirar piedras.
Los hijos de Ephraim armados, flecheros, volvieron las espaldas el día de la batalla.
(Dijo también que enseñasen al arco á los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libro del derecho:)
Porque de la presencia de las espadas huyen, de la presencia de la espada desnuda, de la presencia del arco entesado, de la presencia del peso de la batalla.
Pues tú los pondrás en fuga, cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.
Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac á Esaú su hijo: y fuése Esaú al campo para coger la caza que había de traer.
Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.
Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día, y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogiéronse codornices: el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí á lo largo en derredor del campo.
Y fué Dios con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fué tirador de arco.
Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas:
Séale como vestido con que se cubra, y en lugar de cinto con que se ciña siempre.
Y compré el cinto conforme á la palabra de Jehová, y púselo sobre mis lomos.
Mas si yo dijere al mozo así: He allí las saetas más allá de ti: vete, porque Jehová te ha enviado.
Y tornó á gritar Jonathán tras el muchacho: Date priesa, aligera, no te pares. Y el muchacho de Jonathán cogió las saetas, y vínose á su señor.
Tomó su cayado en su mano, y escogióse cinco piedras lisas del arroyo, y púsolas en el saco pastoril y en el zurrón que traía, y con su honda en su mano vase hacia el Filisteo.
Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los que persiguen.
Escápate como el corzo de la mano del cazador, y como el ave de la mano del parancero.
Mas fué que desde aquel día la mitad de los mancebos trabajaba en la obra, y la otra mitad de ellos tenía lanzas y escudos, y arcos, y corazas; y los príncipes estaban tras toda la casa de Judá.
Pidieron, é hizo venir codornices; y saciólos de pan del cielo.
Mi honra se renovaba en mí, y mi arco se corroboraba en mi mano.
Antes echaréis á sabiendas de los manojos, y la dejaréis que coja, y no la reprendáis.
Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de sus riñones.
Dios, perfecto su camino: la palabra de Jehová purificada, escudo es de todos los que en él esperan.
Tomarás también de allí unos pocos por cuenta, y los atarás en el canto de tu ropa.
Bien que fuisteis echados entre los tiestos, seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro.
Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, oh Jehová de los ejércitos, rey mío, y Dios mío.
De un talento de oro fino lo harás, con todos estos vasos.
Arrojó saetas, y desbaratólos; relampagueó, y consumiólos.
Su arco entesó, y púsome como blanco á la saeta.
Dios, perfecto su camino: es acendrada la palabra de Jehová: escudo es á todos los que en él esperan.
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