Versículos bíblicos sobre Reflection on Sin
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí.
Pasajes bíblicos
Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos á nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros.
¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? hazme entender mi prevaricación y mi pecado.
De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí.
Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos á él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí.
Mas el pecado, tomando ocasión, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado está muerto.
Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios;
El mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado;
Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades, y por vuestras abominaciones.
Porque mientras estábamos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando para muerte.
Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros á la luz de tu rostro.
Por tanto denunciaré mi maldad; congojaréme por mi pecado.
Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora porque decís, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.
Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la ceniza.
Si yo me justificare, me condenará mi boca; si me dijere perfecto, esto me hará inicuo.
Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros: porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:
Porque cuando fuisteis siervos del pecado, erais libres acerca de la justicia.
Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fué crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, á fin de que no sirvamos más al pecado.
Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado.
A ti, á ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros.
Para que inquieras mi iniquidad, y busques mi pecado,
Así que, yo sin la ley vivía por algún tiempo: mas venido el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí.
Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y seréis confusos en vuestra misma presencia por todos vuestros pecados que cometisteis.
¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado?
Enséñame tú lo que yo no veo: que si hice mal, no lo haré más.
Porque el pecado, tomando ocasión, me engañó por el mandamiento, y por él me mató.
Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.
Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo.
El que encubre sus pecados, no prosperará: mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.
Porque él conoce á los hombres vanos: ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?
ACUÉRDATE, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido: ve y mira nuestro oprobio.
Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley.
Si encubrí, como los hombres mis prevaricaciones, escondiendo en mi seno mi iniquidad;
Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro á ti: porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.
Y si buscando nosotros ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera.
Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: como carga pesada se han agravado sobre mí.
No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias;
Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.
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