Versículos bíblicos sobre Relationship Counseling
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Y todo esto es de Dios, el cual nos reconcilió á sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliación.
Pasajes bíblicos
Confesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.
Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
Mas á los que están juntos en matrimonio, denuncio, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se aparte del marido;
Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta.
Por lo cual, consolaos los unos á los otros, y edificaos los unos á los otros, así como lo hacéis.
Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre: mas el hombre entendido lo alcanzará.
Maridos, amad á vuestras mujeres, y no seáis desapacibles con ellas.
Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús;
Cuando faltaren las industrias, caerá el pueblo: mas en la multitud de consejeros hay salud.
Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.
Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
Mas ni el varón sin la mujer, ni la mujer sin el varón, en el Señor.
Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados;
Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.
El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
Esto habla y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie.
Por tanto, consolaos los unos á los otros en estas palabras.
No os juntéis en yugo con los infieles: porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas?
Haced todo sin murmuraciones y contiendas,
Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.
Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.
Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia:
Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,
Y yo os hablé entonces, diciendo: Yo no puedo llevaros solo:
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
POR tanto, si hay alguna consolación en Cristo; si algún refrigerio de amor; si alguna comunión del Espíritu; si algunas entrañas y misericordias,
Y el que es enseñado en la palabra, comunique en todos los bienes al que lo instruye.
Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
¿OSA alguno de vosotros, teniendo algo con otro, ir á juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?
Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su mujer.
Porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de Dios.
Yo medicinaré su rebelión, amarélos de voluntad: porque mi furor se apartó de ellos.
Mas á causa de las fornicaciones, cada uno tenga su mujer, y cada una tenga su marido.
También os rogamos, hermanos, que amonestéis á los que andan desordenadamente, que consoléis á los de poco ánimo, que soportéis á los flacos, que seáis sufridos para con todos.
Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.
Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificación de los unos á los otros.
Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;
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