Versículos bíblicos sobre Sanctity of Life
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Santifícame todo primogénito, cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales: mío es.
Pasajes bíblicos
(Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor),
Oísteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio.
Y tú quitarás la culpa de sangre inocente de en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto en los ojos de Jehová.
Porque no sea derramada sangre inocente en medio de tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad, y sea sobre ti sangre.
No matarás.
No matarás.
Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra: Yo Jehová que os santifico.
Porque la voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación;
Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
El que derramare sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque á imagen de Dios es hecho el hombre.
A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente:
Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábado, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban.
¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer?
Y no amancillará su simiente en sus pueblos; porque yo Jehová soy el que los santifico.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Guarden, pues, mi ordenanza, y no lleven pecado por ello, no sea que así mueran cuando la profanaren: Yo Jehová que los santifico.
No sea ella ahora como el que sale muerto del vientre de su madre, consumida la mitad de su carne.
He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.
Porque no nos ha llamado Dios á inmundicia, sino á santificación.
Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no hubieres cometido adulterio, pero hubieres matado, ya eres hecho transgresor de la ley.
Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.
Mas si la mujer no fuere inmunda, sino que estuviere limpia, ella será libre, y será fecunda.
Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano, ni á la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar.
Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.
Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿quién eres tú que juzgas á otro?
De manera que la ley á la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno.
Mas Dios le da el cuerpo como quiso, y á cada simiente su propio cuerpo.
Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.
Pues que yo soy Jehová vuestro Dios, vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo: así que no ensuciéis vuestras personas con ningún reptil que anduviere arrastrando sobre la tierra.
Ni oprimiereis al peregrino, al huérfano, y á la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro;
Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Empero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.
No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido: hizo juicio y justicia; vivirá ciertamente.
Empero si Cristo está en vosotros, el cuerpo á la verdad está muerto á causa del pecado; mas el espíritu vive á causa de la justicia.
Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío.
Así los consagrarás, y serán cosas santísimas: todo lo que tocare en ellos, será santificado.
Este es el primero y el grande mandamiento.
Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; empero y á él y á ellas deshará Dios. Mas el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo:
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