Versículos bíblicos sobre Seas
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
¿A mí no temeréis? dice Jehová; ¿no os amedrentaréis á mi presencia, que al mar por ordenación eterna, la cual no quebrantará, puse arena por término? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo pasarán.
Pasajes bíblicos
El junta como en un montón las aguas de la mar: él pone en depósitos los abismos.
Suya también la mar, pues él la hizo; y sus manos formaron la seca.
Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
Brame la mar y su plenitud; el mundo y los que en él habitan;
Asimismo esta gran mar y ancha de términos: en ella pescados sin número, animales pequeños y grandes.
Hace hervir como una olla la profunda mar, y tórnala como una olla de ungüento.
¿No eres tú el que secó la mar, las aguas del grande abismo; el que al profundo de la mar tornó en camino, para que pasasen los redimidos?
El abismo dice: No está en mí: y la mar dijo: Ni conmigo.
El dijo, é hizo saltar el viento de la tempestad, que levanta sus ondas.
Porque él la fundó sobre los mares, y afirmóla sobre los ríos.
Avergüénzate, Sidón, porque la mar, la fortaleza de la mar habló, diciendo: Nunca estuve de parto, ni parí, ni crié mancebos, ni levanté vírgenes.
Y levantábase la mar con un gran viento que soplaba.
En la mar fué tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas.
Rompió la mar, é hízolos pasar; é hizo estar las aguas como en un montón.
Así dice Jehová, el que da camino en la mar, y senda en las aguas impetuosas;
¿Quién encerró con puertas la mar, cuando se derramaba por fuera como saliendo de madre;
Resuene la mar, y la plenitud de ella: alégrese el campo, y todo lo que contiene.
Y dividiste la mar delante de ellos, y pasaron por medio de ella en seco; y á sus perseguidores echaste en los profundos, como una piedra en grandes aguas.
Entonces aparecieron los manantiales de la mar, y los fundamentos del mundo fueron descubiertos, á la reprensión de Jehová, al resoplido del aliento de su nariz.
Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en el profundo.
Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y la mar cubrió á sus enemigos.
Y dijéronle: ¿Qué te haremos, para que la mar se nos quiete? porque la mar iba á más, y se embravecía.
He aquí que sobre él extiende su luz, y cobija con ella las raíces de la mar.
Entonces todos los príncipes de la mar descenderán de sus sillas, y se quitarán sus mantos, y desnudarán sus bordadas ropas: de espanto se vestirán, sentaránse sobre la tierra, y temblarán á cada momento, y estarán sobre ti atónitos.
Y dijo: Clamé de mi tribulación á Jehová, y él me oyó; del vientre del sepulcro clamé, y mi voz oiste.
Viéronte las aguas, oh Dios; viéronte las aguas, temieron; y temblaron los abismos.
Soplaste con tu viento, cubriólos la mar: hundiéronse como plomo en las impetuosas aguas.
Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar,
Subió la mar sobre Babilonia; de la multitud de sus ondas fué cubierta.
Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra.
Cantad á Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis á la mar, y lo que la hinche, las islas y los moradores de ellas.
Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
Con el soplo de tus narices se amontonaron las aguas; paráronse las corrientes como en un montón; los abismos se cuajaron en medio de la mar.
Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas.
Y llamó Dios á la seca Tierra, y á la reunión de las aguas llamó Mares: y vió Dios que era bueno.
Hiciste camino en la mar á tus caballos, por montón de grandes aguas.
Tendedero de redes será en medio de la mar, porque yo he hablado, dice el Señor Jehová: y será saqueada de las gentes.
Asimismo pondré su mano en la mar, y en los ríos su diestra.
Los ríos todos van á la mar, y la mar no se hinche; al lugar de donde los ríos vinieron, allí tornan para correr de nuevo.
Y asentó el mar al lado derecho hacia el oriente, enfrente del mediodía.
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