Versículos bíblicos sobre Skins
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Vestísteme de piel y carne, y cubrísteme de huesos y nervios.
Pasajes bíblicos
Y Jehová Dios hizo al hombre y á su mujer túnicas de pieles, y vistiólos.
Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu.
Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.
Y los que usan de este mundo, como los que no usan: porque la apariencia de este mundo se pasa.
Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios;
Lo cual es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo.
Recibiendo el galardón de su injusticia, ya que reputan por delicia poder gozar de deleites cada día. Estos son suciedades y manchas, los cuales comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus errores;
Y respondiendo Satán dijo á Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.
Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus deseos.
Cuando dijeres en tu corazón: ¿Por qué me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudos tus calcañares.
Y pondré nervios sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.
Toda carne no es la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves.
Y miré, y he aquí nervios sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos: mas no había en ellos espíritu.
Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo.
Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?
Así que, hermanos, deudores somos, no á la carne, para que vivamos conforme á la carne:
No juzguéis según lo que parece, mas juzgad justo juicio.
Porque sólo aquello es su cubierta, es aquél el vestido para cubrir sus carnes, en el que ha de dormir: y será que cuando él á mí clamare, yo entonces le oiré, porque soy misericordioso.
Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios.
Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo; mi piel hendida y abominable.
Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas.
Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; empero y á él y á ellas deshará Dios. Mas el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo:
Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos, y descubriré tus faldas en tu cara, y mostraré á las gentes tu desnudez, y á los reinos tu vergüenza.
E hízole vestir sobre sus manos, y sobre la cerviz donde no tenía vello, las pieles de los cabritos de las cabras;
Que aborrecen lo bueno y aman lo malo, que les quitan su piel y su carne de sobre los huesos;
Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos en espíritu á Dios, y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne,
Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe?
Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias.
El adorno de las cuales no sea exterior con encrespamiento del cabello, y atavío de oro, ni en compostura de ropas;
Porque sacaste prenda á tus hermanos sin causa, é hiciste desnudar las ropas de los desnudos.
Pues que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré.
Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.
Y miró Aarón y todos los hijos de Israel á Moisés, y he aquí la tez de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de llegarse á él.
Mas la carne y el cuero los quemó al fuego fuera del real.
Vuestras riquezas están podridas: vuestras ropas están comidas de polilla.
Y cuando en la carne, en su piel, hubiere apostema, y se sanare,
Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
Porque los que en nosotros son más honestos, no tienen necesidad: mas Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba;
Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza.
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