Versículos bíblicos sobre Súplica
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Hazme acordar, entremos en juicio juntamente; relata tú para abonarte.
Pasajes bíblicos
Aboga mi causa, y redímeme: vivifícame con tu dicho.
Y dices: Porque soy inocente, de cierto su ira se apartó de mí. He aquí yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado.
¿Tras quién ha salido el rey de Israel? ¿á quién persigues? ¿á un perro muerto? ¿á una pulga?
Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
Entonces clamaron á Jehová, y dijeron: Rogámoste ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de aqueste hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente: porque tú, Jehová, has hecho como has querido.
Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
Tomad con vosotros palabras, y convertíos á Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y daremos becerros de nuestros labios.
Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
Diré á Dios: no me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo.
Y dijo Aarón á Moisés: ¡Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros pecado; porque locamente lo hemos hecho, y hemos pecado.
Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.
DISPUTA, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten.
Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.
Y hablóles otra vez Pilato, queriendo soltar á Jesús.
Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propicio á mí pecador.
Y los hijos de Israel respondieron á Jehová: Hemos pecado; haz tú con nosotros como bien te pareciere: solamente que ahora nos libres en este día.
Y echóse á sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas ruégote hable tu sierva en tus oídos, y oye las palabras de tu sierva.
Entonces Josué dijo á Achân: Hijo mío, da gloria ahora á Jehová el Dios de Israel, y dale alabanza, y declárame ahora lo que has hecho; no me lo encubras.
Y muchos le reñían, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.
Que aunque fuese yo justo, no responderé; antes habré de rogar á mi juez.
El entonces dijo: Ruégote que me muestres tu gloria.
Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado.
Y él dijo: Yo he pecado: mas ruégote que me honres delante de los ancianos de mi pueblo, y delante de Israel; y vuelve conmigo para que adore á Jehová tu Dios.
Y Saúl dijo: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis tenido compasión de mí:
Mas ruego ahora que perdones mi pecado solamente esta vez, y que oréis á Jehová vuestro Dios que quite de mí solamente esta muerte.
Ruégote, oh Jehová, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; y enséñame tus juicios.
Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.
Y vuelve conmigo para que adore á Jehová.
Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.
Y ahora yo te hago una petición: no me hagas volver mi rostro. Y ella le dijo: Habla.
Entonces dijo todo el pueblo á Samuel: Ruega por tus siervos á Jehová tu Dios, que no muramos: porque á todos nuestros pecados hemos añadido este mal de pedir rey para nosotros.
Y os he de traer al desierto de pueblos, y allí litigaré con vosotros cara á cara.
Y como ellos llegaron al gentío, vino á él un hombre hincándosele de rodillas,
Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque este es pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y poséenos.
Tu presencia supliqué de todo corazón: ten misericordia de mí según tu palabra.
Y la gente les reñía para que callasen; mas ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.
Oye, te ruego, y hablaré: te preguntaré, y tú me enseñarás.
Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada: que oigas y perdones.
De seguro conviene se diga á Dios: Llevado he ya castigo, no más ofenderé:
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