Versículos bíblicos sobre The brevity of life
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos.
Pasajes bíblicos
Y no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.
Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
El hombre es semejante á la vanidad: sus días son como la sombra que pasa.
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
El hombre, como la hierba son sus días: florece como la flor del campo.
CIERTAMENTE tiempo limitado tiene el hombre sobre la tierra, y sus días son como los días del jornalero.
Mas si el hombre viviere muchos años, y en todos ellos hubiere gozado alegría; si después trajere á la memoria los días de las tinieblas, que serán muchos, todo lo que le habrá pasado, dirá haber sido vanidad.
El temor de Jehová aumentará los días: mas los años de los impíos serán acortados.
He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Generación va, y generación viene: mas la tierra siempre permanece.
Acuérdate de cuán corto sea mi tiempo: ¿por qué habrás criado en vano á todos los hijos del hombre?
Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y después el juicio;
Porque Toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: secóse la hierba, y la flor se cayó;
Y que el impío no tendrá bien, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no temió delante de la presencia de Dios.
Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.
Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impío que por su maldad alarga sus días.
Pues nosotros somos de ayer, y no sabemos, siendo nuestros días sobre la tierra como sombra.
Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días: por generación de generaciones son tus años.
Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?
Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.
Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne: mas serán sus días ciento y veinte años.
Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos.
Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le responderá con alegría de su corazón.
¿Son tus días como los días del hombre, ó tus años como los tiempos humanos,
Gastan sus días en bien, y en un momento descienden á la sepultura.
Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.
Mas, oh amados, no ignoréis esta una cosa: que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día.
Y acordóse que eran carne; soplo que va y no vuelve.
Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días cual sombra sobre la tierra, y no dan espera.
¿Quién es el hombre que desea vida, que codicia días para ver bien?
Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia, porque palabra abreviada, hará el Señor sobre la tierra.
PARA todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo:
Yo dije: En el medio de mis días iré á las puertas del sepulcro: privado soy del resto de mis años.
Consumió por tanto en nada sus días, y sus años en la tribulación.
Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí, siendo cortado el número de sus meses?
Mejor es ir á la casa del luto que á la casa del convite: porque aquello es el fin de todos los hombres; y el que vive parará mientes.
¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah.)
Si el hombre muriere, ¿volverá á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi mutación.
Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis; porque yo vivo, y vosotros también viviréis.
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