Versículos bíblicos sobre The woman
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?
Pasajes bíblicos
Y Adam no fué engañado, sino la mujer, siendo seducida, vino á ser envuelta en transgresión:
Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fué tomada.
Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas.
Y yo he hallado más amarga que la muerte la mujer, la cual es redes, y lazos su corazón; sus manos como ligaduras. El que agrada á Dios escapará de ella; mas el pecador será preso en ella.
Porque como la mujer es del varón, así también el varón es por la mujer: empero todo de Dios.
Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena á esta mujer? pues ha hecho conmigo buena obra.
Y dícele Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.
Porque el varón no es de la mujer, sino la mujer del varón.
Hijo del hombre, hubo dos mujeres, hijas de una madre,
Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
Y he aquí, traían un talento de plomo, y una mujer estaba asentada en medio de aquel epha.
Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.
Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos los vivientes.
Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre.
Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.
Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.
Y como Jesús la vió, llamóla, y díjole: Mujer, libre eres de tu enfermedad.
Y la tomaron los siete, y tampoco dejaron simiente: á la postre murió también la mujer.
También ella, como robador, acecha, y multiplica entre los hombres los prevaricadores.
Y he aquí, una mujer que le sale al encuentro con atavío de ramera, astuta de corazón,
¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? porque Jehová criará una cosa nueva sobre la tierra: una hembra rodeará al varón.
Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
Y vuelto á la mujer, dijo á Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha limpiado con los cabellos.
Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dió del árbol, y yo comí.
Así que vino á su suegra, ésta le dijo: ¿Qué pues, hija mía? Y declaróle ella todo lo que con aquel varón le había acontecido.
Mas ni el varón sin la mujer, ni la mujer sin el varón, en el Señor.
Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:
Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: ¿Qué preguntas? ó, ¿Qué hablas con ella?
En la resurrección, pues, cuando resucitaren, ¿de cuál de ellos será mujer? porque los siete la tuvieron por mujer.
En la resurrección pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer? porque todos la tuvieron.
En la resurrección, pues, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer.
Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto á ti orando á Jehová.
Y ya que amanecía, la mujer vino, y cayó delante de la puerta de la casa de aquel hombre donde su señor estaba, hasta que fué de día.
Respondió la mujer, y dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho, No tengo marido;
Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.
Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.
La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacarla.
A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y díjole: He aquí que tú eres estéril, y no has parido; mas concebirás y parirás un hijo.
De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella, lo que ésta ha hecho.
Y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
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