Versículos bíblicos sobre Título
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu bestia, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.
Pasajes bíblicos
Y siembran campos, y plantan viñas, y rinden crecido fruto.
Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois.
¿Y quién de vosotros tiene un siervo que ara ó apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate á la mesa?
El que labra su tierra, se hartará de pan: mas el que sigue los ociosos, se hartará de pobreza.
Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.
Seis días trabajarás, mas en el séptimo día cesarás: cesarás aun en la arada y en la siega.
Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros á su mies.
Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que juró Jehová á tus padres que te había de dar.
El que hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre; sacando el pan de la tierra.
Porque la Escritura dice: No embozarás al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su jornal.
El que labra su tierra, se hartará de pan: mas el que sigue los vagabundos es falto de entendimiento.
Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu tierra segada.
Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.
Además el provecho de la tierra es para todos: el rey mismo está sujeto á los campos.
Sale el hombre á su hacienda, y á su labranza hasta la tarde.
Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan á palabras de mentira.
Y estarán extranjeros, y apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores.
Y hacerte ha Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien: porque Jehová volverá á gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres;
¿Qué provecho tiene el que trabaja en lo que trabaja?
El labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero.
Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.
Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra:
Mas de los pobres de la tierra dejó Nabuzaradán, capitán de los de la guardia, para que labrasen las viñas y las tierras.
La obra del justo es para vida; mas el fruto del impío es para pecado.
Dió también al pulgón sus frutos, y sus trabajos á la langosta.
Apresta tu obra de afuera, y disponla en tu heredad; y después edificarás tu casa.
En el barbecho de los pobres hay mucho pan: mas piérdese por falta de juicio.
Porque aun estando con vosotros, os denunciábamos esto: Que si alguno no quisiere trabajar, tampoco coma.
Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme á su labor.
Tú sembrarás, mas no segarás: pisarás aceitunas, mas no te ungirás con el aceite; y mosto, mas no beberás el vino.
¿Quién jamás peleó á sus expensas? ¿quién planta viña, y no come de su fruto? ¿ó quién apacienta el ganado, y no come de la leche del ganado?
Y á todos los montes que se cavaban con azada, no llegará allá el temor de los espinos y de los cardos: mas serán para pasto de bueyes, y para ser hollados de los ganados.
Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?
Maldito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.
Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea del día en su día, como cuando se os daba paja.
Seis años sembrarás tu tierra, y allegarás su cosecha:
Id vosotros, y recoged paja donde la hallareis; que nada se disminuirá de vuestra tarea.
Y vuestra fuerza se consumirá en vano; que vuestra tierra no dará su esquilmo, y los árboles de la tierra no darán su fruto.
Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos.
Y que cada año traeríamos las primicias de nuestra tierra, y las primicias de todo fruto de todo árbol, á la casa de Jehová:
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