Versículos bíblicos sobre Weary
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Dijo entonces Isaías: Oid ahora, casa de David. ¿Os es poco el ser molestos á los hombres, sino que también lo seáis á mi Dios?
Pasajes bíblicos
Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.
Empero ahora me ha fatigado: has tú asolado toda mi compañía.
Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.
Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.
A los cuales él dijo: Este es el reposo: dad reposo al cansado; y éste es el refrigerio: mas no quisieron oir.
ESTÁ mi alma aburrida de mi vida: daré yo suelta á mi queja sobre mí, hablaré con amargura de mi alma.
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.
Reducid pues á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando.
Heme consumido á fuerza de gemir: todas las noches inundo mi lecho, riego mi estrado con mis lágrimas.
Porque habré embriagado el alma cansada, y henchido toda alma entristecida.
Empero yo estoy á pique de claudicar, y mi dolor está delante de mí continuamente.
Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová.
Deshácese mi alma de ansiedad: corrobórame según tu palabra.
En la multitud de tus caminos te cansaste, mas no dijiste: No hay remedio; hallaste la vida de tu mano, por tanto no te arrepentiste.
Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:
Tornéme por tanto á desesperanzar mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría.
No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.
Y no me invocaste á mí, oh Jacob; antes, de mí te cansaste, oh Israel.
Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
Y será en el día que Jehová te diere reposo de tu trabajo, y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,
Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora! porque me ha añadido Jehová tristeza sobre mi dolor; trabajé en mi gemido, y no he hallado descanso.
Así poseo yo meses de vanidad, y noches de trabajo me dieron por cuenta.
Por tanto, consolaos los unos á los otros en estas palabras.
Tú me dejaste, dice Jehová, atrás te volviste: por tanto yo extenderé sobre ti mi mano, y te destruiré; estoy cansado de arrepentirme.
Yo empero dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.
Porque todos ellos nos ponían miedo, diciendo: Debilitaránse las manos de ellos en la obra, y no será hecha. Esfuerza pues mis manos, oh Dios.
Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.
Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su corazón, con que debajo del sol él se afanara?
Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.
Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.
Porque no tengo de contender para siempre, ni para siempre me he de enojar: pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he criado.
Por esto fué entristecido nuestro corazón, por esto se entenebrecieron nuestros ojos:
Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar.
Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.
Porque hermanos, no queremos que ignoréis de nuestra tribulación que nos fué hecha en Asia; que sobremanera fuimos cargados sobre nuestras fuerzas de tal manera que estuviésemos en duda de la vida.
El ánimo del hombre soportará su enfermedad: mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?
Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.
¿Hablo yo á algún hombre? y ¿por qué no se ha de angustiar mi espíritu?
Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
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