Versículos bíblicos sobre Aceptación
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.
Pasajes bíblicos
Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado:
Por tanto, sobrellevaos los unos á los otros, como también Cristo nos sobrellevó, para gloria de Dios.
Recibidle pues en el Señor con todo gozo; y tened en estima á los tales:
Porque si primero hay la voluntad pronta, será acepta por lo que tiene, no por lo que no tiene.
El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.
Sino que de cualquiera nación que le teme y obra justicia, se agrada.
Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.
Carísimos, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios;
Y recibió David de su mano lo que le había traído, y díjole: Sube en paz á tu casa, y mira que he oído tu voz, y tenídote respeto.
Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida de todos.
Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.
Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.
Como Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia.
Porque el que en esto sirve á Cristo, agrada á Dios, y es acepto á los hombres.
Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? mas si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente es agradable delante de Dios.
JUSTIFICADOS pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo:
Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial.
Porque si el extrañamiento de ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será el recibimiento de ellos, sino vida de los muertos?
Todo lo da como un rey Arauna al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio.
Porque si nuestro corazón nos reprendiere, mayor es Dios que nuestro corazón, y conoce todas las cosas.
Por tanto procuramos también, ó ausentes, ó presentes, serle agradables:
¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena á sí mismo con lo que aprueba.
Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús;
AHORA pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.
Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado.
Así que, si me tienes por compañero, recíbele como á mí.
Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta.
La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
La justicia de Dios por la fe de Jesucristo, para todos los que creen en él; porque no hay diferencia;
Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuído á justicia.
No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados.
Bienaventurados seréis, cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de sí, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por el Hijo del hombre.
Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón: porque tus obras ya son agradables á Dios.
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, la fe le es contada por justicia.
Empero de aquellos que parecían ser algo (cuáles hayan sido algún tiempo, no tengo que ver; Dios no acepta apariencia de hombre), á mí ciertamente los que parecían ser algo, nada me dieron.
Y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe sus corazones.
Y díjoles: Vosotros sois los que os justificáis á vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.
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