Versículos bíblicos sobre Autenticidad
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Antes quitamos los escondrijos de vergüenza, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por manifestación de la verdad encomendándonos á nosotros mismos á toda conciencia humana delante de Dios.
Pasajes bíblicos
Porque no somos como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios: antes con sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos en Cristo.
Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.
Y en esto conocemos que somos de la verdad, y tenemos nuestros corazones certificados delante de él.
El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.
(Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad;)
Péseme Dios en balanzas de justicia, y conocerá mi integridad.
VERDAD digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo,
En ninguna manera; antes bien sea Dios verdadero, mas todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando de ti se juzgare.
Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra con verdad hecha.
Nosotros somos de Dios: el que conoce á Dios, nos oye: el que no es de Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.
El que habla verdad, declara justicia; mas el testigo mentiroso, engaño.
El testigo verdadero no mentirá: mas el testigo falso hablará mentiras.
Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.
Antes, Dios fiel sabe que nuestra palabra para con vosotros no es Sí y No.
Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado;
Jehová juzgará los pueblos: júzgame, oh Jehová, conforme á mi justicia y conforme á mi integridad.
Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la cota de justicia,
El que recibe su testimonio, éste signó que Dios es verdadero.
Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.
Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio que ha sido anunciado por mí, no es según hombre;
Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero: y yo, lo que he oído de él, esto hablo en el mundo.
Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad,
Si empero lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad está en Jesús,
Y por ellos yo me santifico á mí mismo, para que también ellos sean santificados en verdad.
Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
Las obras de sus manos son verdad y juicio: fieles son todos sus mandamientos;
Examinadlo todo; retened lo bueno.
No defraudando, antes mostrando toda buena lealtad, para que adornen en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.
El testigo verdadero libra las almas: mas el engañoso hablará mentiras.
No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino como á los que la conocéis, y que ninguna mentira es de la verdad.
Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escritura recta, palabras de verdad.
El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él;
Entonces clamaba Jesús en el templo, enseñando y diciendo: Y á mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conocéis.
Sino según fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el evangelio, así hablamos; no como los que agradan á los hombres, sino á Dios, el cual prueba nuestros corazones.
Para hacerte saber la certidumbre de las razones verdaderas, para que puedas responder razones de verdad á los que á ti enviaren?
Para que discernáis lo mejor; que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo;
Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y muy más con vosotros.
Así como el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros:
Empero yo no tomo el testimonio de hombre; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.
Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación:
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