Versículos bíblicos sobre Comer
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
El justo come hasta saciar su alma: mas el vientre de los impíos tendrá necesidad.
Pasajes bíblicos
No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas á la verdad son limpias: mas malo es al hombre que come con escándalo.
Qué, ¿no tenemos potestad de comer y de beber?
Si pues coméis, ó bebéis, ó hacéis otra cosa, hacedlo todo á gloria de Dios.
Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor.
Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; empero y á él y á ellas deshará Dios. Mas el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo:
Del fruto de la boca del hombre se hartará su vientre; hartaráse del producto de sus labios.
No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos?
Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, ó qué hayáis de beber; ni estéis en ansiosa perplejidad.
Si bien la vianda no nos hace más aceptos á Dios: porque ni que comamos, seremos más ricos; ni que no comamos, seremos más pobres.
El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.
Porque cada uno toma antes para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y el otro está embriagado.
No comas pan de hombre de mal ojo, ni codicies sus manjares:
Así que, teniendo sustento y con qué cubrirnos, seamos contentos con esto.
Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros?
No comerás de ella; para que te vaya bien á ti, y á tus hijos después de ti, cuando hicieres lo recto en ojos de Jehová.
Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.
Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, ó se ofenda, ó sea debilitado.
Solamente que te esfuerces á no comer sangre: porque la sangre es el alma; y no has de comer el alma juntamente con su carne.
Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre.
Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme á la caridad. No arruines con tu comida á aquél por el cual Cristo murió.
Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.
Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, comed lo que os pusieren delante;
¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oidme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura.
Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche.
Y comieron, y hartáronse mucho: cumplióles pues su deseo.
¿No entendéis aún, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina?
Y toma contigo de toda vianda que se come, y allégala á ti; servirá de alimento para ti y para ellos.
Y comieron todos, y se hartaron.
El que hace caso del día, hácelo para el Señor: y el que no hace caso del día, no lo hace para el Señor. El que come, come para el Señor, porque da gracias á Dios; y el que no come, no come para el Señor, y da gracias á Dios.
Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.
Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y hierbas, os lo he dado todo.
Del fruto de su boca el hombre comerá bien: mas el alma de los prevaricadores hallará mal.
Porque os digo que no comeré más de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios.
Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.
Empero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.
Y comeréis gordura hasta hartaros, y beberéis hasta embriagaros sangre, de mi sacrificio que yo os sacrifiqué.
Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, porque no os juntéis para juicio. Las demás cosas ordenaré cuando llegare.
Así, que, hermanos míos, cuando os juntáis á comer, esperaos unos á otros.
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