Versículos bíblicos sobre Competition
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
Pasajes bíblicos
¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos á la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.
Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y ellos, á la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible.
Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
Y aun también el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente.
Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad:
Tal es el hombre que daña á su amigo, y dice: Ciertamente me chanceaba.
Porfías de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que tienen la piedad por granjería: apártate de los tales.
Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habían disputado en el camino quién había de ser el mayor.
Nada hagáis por contienda ó por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros:
Mas las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y debates acerca de la ley, evita; porque son sin provecho y vanas.
Porque no osamos entremeternos ó compararnos con algunos que se alaban á sí mismos: mas ellos, midiéndose á sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos no son juiciosos.
Mas si sobreviniendo otro más fuerte que él, le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.
¿DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros?
Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, á la cual asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesión delante de muchos testigos.
Hermanos, no os quejéis unos contra otros, porque no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.
¿O provocaremos á celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?
Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.
Y si os mordéis y os coméis los unos á los otros, mirad que también no os consumáis los unos á los otros.
Y hubo entre ellos una contienda, quién de ellos parecía ser el mayor.
No salgas á pleito presto, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya dejado confuso.
Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
HERMANOS míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.
Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro;
Y enojáronlo con sus altos, y provocáronlo á celo con sus esculturas.
Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón:
El enemigo dijo: Perseguiré, prenderé, repartiré despojos; mi alma se henchirá de ellos; sacaré mi espada, destruirlos ha mi mano.
El primero en su propia causa parece justo; y su adversario viene, y le sondea.
Un varón de vosotros perseguirá á mil: porque Jehová vuestro Dios pelea por vosotros, como él os dijo.
Recuérdales esto, protestando delante del Señor que no contiendan en palabras, lo cual para nada aprovecha, antes trastorna á los oyentes.
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires.
No un neófito, porque inflándose no caiga en juicio del diablo.
Porque no diga mi enemigo, Vencílo: mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare.
Ciertamente hombre no contienda ni reprenda á hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote.
Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.
Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.
Y partirás por mitad la presa entre los que pelearon, los que salieron á la guerra, y toda la congregación.
CUANDO hubiere pleito entre algunos, y vinieren á juicio, y los juzgaren, y absolvieren al justo y condenaren al inicuo,
Cruel es la ira, é impetuoso el furor; mas ¿quién parará delante de la envidia?
Mas Dios es el juez: á éste abate, y á aquél ensalza.
Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
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