Versículos bíblicos sobre Deber Familiar
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su mujer.
Pasajes bíblicos
HIJOS, obedeced en el Señor á vuestros padres; porque esto es justo.
Y no le dejáis hacer más por su padre ó por su madre,
Hijos, obedeced á vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor.
A ser templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas á sus maridos; porque la palabra de Dios no sea blasfemada.
Pero si alguna viuda tuviere hijos, ó nietos, aprendan primero á gobernar su casa piadosamente, y á recompensar á sus padres: porque esto es lo honesto y agradable delante de Dios.
Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre:
Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
Porque Dios mandó, diciendo: Honra al padre y á la madre, y, El que maldijere al padre ó á la madre, muera de muerte.
Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, la fe negó, y es peor que un infiel.
Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien á todos, y mayormente á los domésticos de la fe.
Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad;
(Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)
Los diáconos sean maridos de una mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas.
Honra á tu padre y á tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Y si el siervo dijere: Yo amo á mi señor, á mi mujer y á mis hijos, no saldré libre:
Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,
El que fuere sin crimen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles que no estén acusados de disolución, ó contumaces.
Honra á tu padre y á tu madre, que es el primer mandamiento con promesa,
Honra á tu padre y á tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.
Cada uno temerá á su madre y á su padre, y mis sábados guardaréis: Yo Jehová vuestro Dios.
Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.
Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
He aquí estoy aparejado para ir á vosotros la tercera vez, y no os seré gravoso; porque no busco vuestras cosas, sino á vosotros: porque no han de atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.
Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.
El convertirá el corazón de los padres á los hijos, y el corazón de los hijos á los padres: no sea que yo venga, y con destrucción hiera la tierra.
Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.
Oye, hijo mío, la doctrina de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre:
Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.
El que ama padre ó madre más que á mí, no es digno de mí; y el que ama hijo ó hija más que á mí, no es digno de mí.
Quiero pues, que las que son jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen la casa; que ninguna ocasión den al adversario para maldecir.
El marido pague á la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido.
Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.
Casadas, estad sujetas á vuestros maridos, como conviene en el Señor.
Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.
Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.
Mas por su pariente cercano á sí, por su madre, ó por su padre, ó por su hijo, ó por su hermano,
Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.
Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,
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