Versículos bíblicos sobre Directrices Comunitarias
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes.
Pasajes bíblicos
Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos: porque no anduvimos desordenadamente entre vosotros,
Empero hágase todo decentemente y con orden.
Porque ya sabéis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesús.
Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación:
Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias.
Mirad que ninguno dé á otro mal por mal; antes seguid lo bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos.
Así que, no juzguemos más los unos de los otros: antes bien juzgad de no poner tropiezo ó escándalo al hermano.
Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
No erréis: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Que á nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
Apartaos de toda especie de mal.
Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;
Mas evita profanas y vanas parlerías; porque muy adelante irán en la impiedad.
Que si nos examinásemos á nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados.
No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
Mis derechos pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos: Yo Jehová vuestro Dios.
No dirás falso testimonio contra tu prójimo.
Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.
Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.
Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados;
Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino antes bien redargüidlas.
Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificación de los unos á los otros.
Guardad pues todos mis estatutos, y todos mis derechos, y ponedlos por obra: Yo Jehová.
No harás agravio en el juicio: no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás á tu prójimo.
Con todo eso, si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.
Porque nuestra exhortación no fué de error, ni de inmundicia, ni por engaño;
No agraviéis á la viuda, ni al huérfano, ni al extranjero, ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.
NO admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso.
ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandalicéis.
Y si alguno no obedeciere á nuestra palabra por carta, notad al tal, y no os juntéis con él, para que se avergüence.
No intentes mal contra tu prójimo, estando él confiado de ti.
Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos á los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión.
Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz:
Nosotros empero, no nos gloriaremos fuera de nuestra medida, sino conforme á la medida de la regla, de la medida que Dios nos repartió, para llegar aun hasta vosotros.
Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
Hospedaos los unos á los otros sin murmuraciones.
Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley; pero si tú juzgas á la ley, no eres guardador de la ley, sino juez.
Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
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