Versículos bíblicos sobre Divine Grief
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.
Pasajes bíblicos
Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.
Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias.
Así ha dicho el Señor Jehová: El día que descendió á la sepultura, hice hacer luto, hice cubrir por él el abismo, y detuve sus ríos, y las muchas aguas fueron detenidas: y al Líbano cubrí de tinieblas por él, y todos los árboles del campo se desmayaron.
Entonces David y la gente que con él estaba, alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.
Por esto vestíos de saco, endechad y aullad; porque la ira de Jehová no se ha apartado de nosotros.
Y arrepintióse Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y pesóle en su corazón.
¿Por qué gritas á causa de tu quebrantamiento? Desahuciado es tu dolor: porque por la grandeza de tu iniquidad, y por tus muchos pecados te he hecho esto.
Y volvisteis, y llorasteis delante de Jehová; pero Jehová no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.
Porque sabemos que todas las criaturas gimen á una, y á una están de parto hasta ahora.
Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora! porque me ha añadido Jehová tristeza sobre mi dolor; trabajé en mi gemido, y no he hallado descanso.
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
Mas su carne sobre él se dolerá, y entristecerse ha en él su alma.
¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
¿No os conmueve á cuantos pasáis por el camino? Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; porque Jehová me ha angustiado en el día de la ira de su furor.
Y haránse por ti calva, y se ceñirán de sacos, y endecharán por ti endechas amargas, con amargura de alma.
Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente.
Mi espíritu fué turbado, yo Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron.
Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalem, espíritu de gracia y de oración; y mirarán á mí, á quien traspasaron, y harán llanto sobre él, como llanto sobre unigénito, afligiéndose sobre él como quien se aflige sobre primogénito.
Dísteles á comer pan de lágrimas, y dísteles á beber lágrimas en gran abundancia.
Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.
Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos conturbados.
¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Yo empero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla.
A causa de tu enojo y de tu ira; pues me alzaste, y me has arrojado.
Y lloró Jesús.
Y dense prisa, y levanten llanto sobre nosotros, y córranse nuestros ojos en lágrimas, y nuestros párpados en aguas se destilen.
No lloréis al muerto, ni de él os condolezcáis: llorad amargamente por el que va; porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació.
Estas dos cosas te han acaecido; ¿quién se dolerá de ti? asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién te consolará?
Por esta causa yo lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas; porque se alejó de mí consolador que dé reposo á mi alma: mis hijos son destruídos, porque el enemigo prevaleció.
Y oyó Dios el gemido de ellos, y acordóse de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
Fué el Señor como enemigo, destruyó á Israel; destruyó todos sus palacios, disipó sus fortalezas: y multiplicó en la hija de Judá la tristeza y lamento.
Las viudas enviaste vacías, y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.
De la ciudad gimen los hombres, y claman las almas de los heridos de muerte: mas Dios no puso estorbo.
Y quitaron de entre sí los dioses ajenos, y sirvieron á Jehová: y su alma fué angustiada á causa del trabajo de Israel.
Porque no aflige ni congoja de su corazón á los hijos de los hombres.
Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver á recogerse: ni Dios quita la vida, sino que arbitra medio para que su desviado no sea de él excluído.
Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y enojóse, y juró diciendo:
Envió sobre ellos el furor de su saña, ira y enojo y angustia, con misión de malos ángeles.
Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente.
Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, y nos cubriste con sombra de muerte,
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