Versículos bíblicos sobre Envy
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
¿Pensáis que la Escritura dice sin causa: El espíritu que mora en nosotros codicia para envidia?
Pasajes bíblicos
Cruel es la ira, é impetuoso el furor; mas ¿quién parará delante de la envidia?
No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad:
Porque sabía que por envidia le habían entregado.
Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo tiempo:
No te entrometas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos;
Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece.
NO tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos:
Tomaron después celo contra Moisés en el campo, y contra Aarón el santo de Jehová.
NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia.
Porque los celos son el furor del hombre, y no perdonará en el día de la venganza.
Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Y enojáronlo con sus altos, y provocáronlo á celo con sus esculturas.
Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes.
También su amor, y su odio y su envidia, feneció ya: ni tiene ya más parte en el siglo, en todo lo que se hace debajo del sol.
Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
Hombre á quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le dió facultad de comer de ello, sino que los extraños se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.
Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes.
Hay quien todo el día codicia: mas el justo da, y no desperdicia.
¡Ay del que codicia maligna codicia para su casa, por poner en alto su nido, por escaparse del poder del mal!
Apresúrase á ser rico el hombre de mal ojo; y no conoce que le ha de venir pobreza.
Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
Mas ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala.
Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros.
El alma del impío desea mal: su prójimo no le parece bien.
El deseo de los justos es solamente bien: mas la esperanza de los impíos es enojo.
Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y guerreáis, y no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.
Hícelo hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles de Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia.
Aborrecí á los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado.
Al que solapadamente infama á su prójimo, yo le cortaré; no sufriré al de ojos altaneros, y de corazón vanidoso.
Acecha el impío al justo, y procura matarlo.
Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro;
Es hinchado, nada sabe, y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas,
Mas tus ojos y tu corazón no son sino á tu avaricia, y á derramar la sangre inocente, y á opresión, y á hacer agravio.
El corazón apacible es vida de las carnes: mas la envidia, pudrimiento de huesos.
Otro parece en los labios el que aborrece; mas en su interior pone engaño.
No envidies al hombre injusto, ni escojas alguno de sus caminos.
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