Versículos bíblicos sobre Greed
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Hay quien todo el día codicia: mas el justo da, y no desperdicia.
Pasajes bíblicos
Tales son las sendas de todo el que es dado á la codicia, la cual prenderá el alma de sus poseedores.
Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande de ellos, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.
Devoró riquezas, mas vomitarálas; de su vientre las sacará Dios.
Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden á los hombres en perdición y muerte.
Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece.
El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para que se dé á los pobres lo allega.
Hay una trabajosa enfermedad que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas de sus dueños para su mal;
El que oprime al pobre para aumentarse él, y que da al rico, ciertamente será pobre.
Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza.
Alborota su casa el codicioso: mas el que aborrece las dádivas vivirá.
Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.
El que ama el dinero, no se hartará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.
No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis: si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.
Cuando los bienes se aumentan, también se aumentan sus comedores. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?
Y esos perros ansiosos no conocen hartura; y los mismos pastores no supieron entender: todos ellos miran á sus caminos, cada uno á su provecho, cada uno por su cabo.
Los que confían en sus haciendas, y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
Apresúrase á ser rico el hombre de mal ojo; y no conoce que le ha de venir pobreza.
Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.
Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
Por tanto daré á otros sus mujeres, y sus heredades á quien las posea: porque desde el chico hasta el grande cada uno sigue la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño.
He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas, y se mantuvo en su maldad.
No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan;
La que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, venido ha tu fin, la medida de tu codicia.
Precio recibieron en ti para derramar sangre; usura y logro tomaste, y á tus prójimos defraudaste con violencia: olvidástete de mí, dice el Señor Jehová.
Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque tenéis vuestro consuelo.
Mas no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se ladearon tras la avaricia, recibiendo cohecho y pervirtiendo el derecho.
A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos:
Entonces Jesús dijo á sus discípulos: De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos.
He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
A los hambrientos hinchió de bienes; y á los ricos envió vacíos.
Hombre á quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le dió facultad de comer de ello, sino que los extraños se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.
El rico se enseñoreará de los pobres; y el que toma prestado, siervo es del que empresta.
Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?
Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.
Mas tus ojos y tu corazón no son sino á tu avaricia, y á derramar la sangre inocente, y á opresión, y á hacer agravio.
El príncipe falto de entendimiento multiplicará los agravios: mas el que aborrece la avaricia, prolongará sus días.
Y si prestareis á aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores prestan á los pecadores, para recibir otro tanto.
Hay quienes reparten, y les es añadido más: y hay quienes son escasos más de lo que es justo, mas vienen á pobreza.
Porfías de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que tienen la piedad por granjería: apártate de los tales.
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