Versículos bíblicos sobre Selfishness
Lee 50 pasajes sobre Selfishness, copia un versículo o abre su capítulo para conocer el contexto.
Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes á los padres, ingratos, sin santidad,
Pasajes bíblicos
Hay quien todo el día codicia: mas el justo da, y no desperdicia.
Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.
Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece.
El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.
El primero en su propia causa parece justo; y su adversario viene, y le sondea.
Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros.
Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y no más.
Tales son las sendas de todo el que es dado á la codicia, la cual prenderá el alma de sus poseedores.
Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.
Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza.
Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande de ellos, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.
¿Pensáis que la Escritura dice sin causa: El espíritu que mora en nosotros codicia para envidia?
No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él?
Mas ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala.
Y principalmente á aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia é inmundicia, y desprecian la potestad; atrevidos, contumaces, que no temen decir mal de las potestades superiores:
Por mí, por amor de mí lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré á otro.
¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.
Tú pues, que enseñas á otro, ¿no te enseñas á ti mismo? ¿Tú, que predicas que no se ha de hurtar, hurtas?
Amaste el mal más que el bien; la mentira más que hablar justicia. (Selah.)
El alma del impío desea mal: su prójimo no le parece bien.
Alborota su casa el codicioso: mas el que aborrece las dádivas vivirá.
El temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, y el mal camino y la boca perversa, aborrezco.
Porfías de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que tienen la piedad por granjería: apártate de los tales.
Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden á los hombres en perdición y muerte.
Mentira habla cada uno con su prójimo; con labios lisonjeros, con corazón doble hablan.
De sus caminos será harto el apartado de razón: y el hombre de bien estará contento del suyo.
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro;
Por tanto daré á otros sus mujeres, y sus heredades á quien las posea: porque desde el chico hasta el grande cada uno sigue la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño.
Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: debajo de su lengua, vejación y maldad.
Murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes á los padres,
Y si os mordéis y os coméis los unos á los otros, mirad que también no os consumáis los unos á los otros.
El aparcero del ladrón aborrece su vida; oirá maldiciones, y no lo denunciará.
He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas, y se mantuvo en su maldad.
Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
Porque él conoce á los hombres vanos: ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?
¿Y tú buscas para ti grandezas? No busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová, y á ti te daré tu vida por despojo en todos los lugares adonde fueres.
Y dijo también á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola:
Coincidencias automáticas. Compruebe cada pasaje en su contexto. Acerca de
Lee 50 pasajes sobre Selfishness, copia un versículo o abre su capítulo para conocer el contexto.
Leer capítulo