Versículos bíblicos sobre Estudio Bíblico
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Procura con diligencia presentarte á Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad.
Pasajes bíblicos
Aplica tu corazón á la enseñanza, y tus oídos á las palabras de sabiduría.
Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras;
Más que todos mis enseñadores he entendido: porque tus testimonios son mi meditación.
El libro de aquesta ley nunca se apartará de tu boca: antes de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme á todo lo que en él está escrito: porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón.
Haciendo estar atento tu oído á la sabiduría; si inclinares tu corazón á la prudencia;
Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.
Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.
La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos los unos á los otros con salmos é himnos y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor.
Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús.
Y fueron éstos más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así.
Empero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;
Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vió, y oyó su palabra? ¿quién estuvo atento á su palabra, y oyó?
Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.
POR tanto, es menester que con más diligencia atendamos á las cosas que hemos oído, porque acaso no nos escurramos.
Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y pon tu corazón á mi sabiduría:
Y yo miré, y púselo en mi corazón: vilo, y tomé consejo.
Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
Oirá el sabio, y aumentará el saber; y el entendido adquirirá consejo;
Considera lo que digo; y el Señor te dé entendimiento en todo.
Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo:
Yo he rodeado con mi corazón por saber, y examinar, é inquirir la sabiduría, y la razón; y por conocer la maldad de la insensatez, y el desvarío del error;
Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios.
Y el que es enseñado en la palabra, comunique en todos los bienes al que lo instruye.
Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,
Porque á la verdad, á éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; á otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza, y la inteligencia.
Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, mostrad en vuestra fe virtud, y en la virtud ciencia;
Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová, y para hacer y enseñar á Israel mandamientos y juicios.
Recrearéme en tus estatutos: no me olvidaré de tus palabras.
Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían.
Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos.
Ahora, hijo mío, á más de esto, sé avisado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio aflicción es de la carne.
Empero Dios nos lo reveló á nosotros por el Espíritu: porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
En el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.
Entonces comenzando Pedro, les declaró por orden lo pasado, diciendo:
Porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de Dios.
Y dí mi corazón á inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo dió Dios á los hijos de los hombres, en que se ocupen.
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