Versículos bíblicos sobre Grief and Comfort
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
Pasajes bíblicos
El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
Por tanto, consolaos los unos á los otros en estas palabras.
Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,
Visto he sus caminos, y le sanaré, y le pastorearé, y daréle consolaciones, á él y á sus enlutados.
Como aquel á quien consuela su madre, así os consolaré yo á vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.
Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.
CONSOLAOS, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
No lloréis al muerto, ni de él os condolezcáis: llorad amargamente por el que va; porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació.
POR tanto, si hay alguna consolación en Cristo; si algún refrigerio de amor; si alguna comunión del Espíritu; si algunas entrañas y misericordias,
Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias.
Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.
En ello, hermanos, recibimos consolación de vosotros en toda nuestra necesidad y aflicción por causa de vuestra fe:
Esta es mi consuelo en mi aflicción: porque tu dicho me ha vivificado.
Consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.
Mas Dios, que consuela á los humildes, nos consoló con la venida de Tito:
También, pues, vosotros ahora ciertamente tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.
Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.
El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.
Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.
Desfallecieron mis ojos por tu palabra, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.
La cual, como leyeron, fueron gozosos de la consolación.
Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
Así que, al contrario, vosotros más bien lo perdonéis y consoléis, porque no sea el tal consumido de demasiada tristeza.
Y como el Señor la vió, compadecióse de ella, y le dice: No llores.
Y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él fué consolado acerca de vosotros, haciéndonos saber vuestro deseo grande, vuestro lloro, vuestro celo por mí, para que así me gozase más.
Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor: mullirás toda su cama en su enfermedad.
Para que tú lleves tu confusión, y te avergüences de todo lo que has hecho, siéndoles tú motivo de consuelo.
Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado?
Mas si somos atribulados, es por vuestra consolación y salud; la cual es obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos: ó si somos consolados, es por vuestra consolación y salud;
Estas dos cosas te han acaecido; ¿quién se dolerá de ti? asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién te consolará?
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; y moraba como rey en el ejército, como el que consuela llorosos.
Que pone los humildes en altura, y los enlutados son levantados á salud:
Por lo cual, consolaos los unos á los otros, y edificaos los unos á los otros, así como lo hacéis.
Pues en verdad estuvo enfermo á la muerte: mas Dios tuvo misericordia de él; y no solamente de él, sino aun de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza.
Y DIRÁS en aquel día: Cantaré á ti, oh Jehová: pues aunque te enojaste contra mí, tu furor se apartó, y me has consolado.
Los que le quedaren, en muerte serán sepultados; y no llorarán sus viudas.
Porque habré embriagado el alma cansada, y henchido toda alma entristecida.
Has tornado mi endecha en baile; desataste mi saco, y ceñísteme de alegría.
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