Versículos bíblicos sobre Home Life
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
A ser templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas á sus maridos; porque la palabra de Dios no sea blasfemada.
Pasajes bíblicos
Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor á la mujer como á vaso más frágil, y como á herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.
Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.
Quiero pues, que las que son jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen la casa; que ninguna ocasión den al adversario para maldecir.
(Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)
Pero si alguna viuda tuviere hijos, ó nietos, aprendan primero á gobernar su casa piadosamente, y á recompensar á sus padres: porque esto es lo honesto y agradable delante de Dios.
Los diáconos sean maridos de una mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas.
HIJOS, obedeced en el Señor á vuestros padres; porque esto es justo.
Hijos, obedeced á vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor.
Empero el que se casó tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cómo ha de agradar á su mujer.
Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, la fe negó, y es peor que un infiel.
Y sabrás que hay paz en tu tienda; y visitarás tu morada, y no pecarás.
Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad;
Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; mas déjame que me despida primero de los que están en mi casa.
Y en cualquiera casa en que entrareis, quedad allí, y de allí salid.
Y las enseñaréis á vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, ó andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes:
Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien á todos, y mayormente á los domésticos de la fe.
Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.
Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá á vosotros.
Mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.
Edificad casas, y morad; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos;
La casa y las riquezas herencia son de los padres: mas de Jehová la mujer prudente.
Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.
Maridos, amad á vuestras mujeres, y no seáis desapacibles con ellas.
Procurando las cosas honestas, no sólo delante del Señor, mas aun delante de los hombres.
El que fuere sin crimen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles que no estén acusados de disolución, ó contumaces.
Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su mujer.
Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:
La maldición de Jehová está en la casa del impío; mas él bendecirá la morada de los justos.
Pablo empero, quedó dos años enteros en su casa de alquiler, y recibía á todos los que á él venían,
Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,
Honra á tu padre y á tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Mejor es estar en un rincón de casa, que con la mujer rencillosa en espaciosa casa.
Las mujeres asimismo, honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo.
Por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
Que quizá no comas y te hartes, y edifiques buenas casas en que mores,
Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
Honra á tu padre y á tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.
Empero grande granjería es la piedad con contentamiento.
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