Versículos bíblicos sobre Ira Justa
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;
Pasajes bíblicos
No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar á la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.
Mas á los que son contenciosos, y no obedecen á la verdad, antes obedecen á la injusticia, enojo é ira;
No te apresures en tu espíritu á enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa.
Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo los alcance.
Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?
Porque es justo para con Dios pagar con tribulación á los que os atribulan.
El hombre iracundo levanta contiendas; y el furioso muchas veces peca.
Porque los celos son el furor del hombre, y no perdonará en el día de la venganza.
Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia:
Y el espíritu de Dios arrebató á Saúl en oyendo estas palabras, y encendióse en ira en gran manera.
Cruel es la ira, é impetuoso el furor; mas ¿quién parará delante de la envidia?
¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido?
¿OSA alguno de vosotros, teniendo algo con otro, ir á juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?
Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.
Entonces dijo Dios á Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.
Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;
Y luego que el rey David oyó todo esto, fué muy enojado.
Y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.)
He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, y su fortaleza en el ombligo de su vientre.
Entonces el que injuriaba á su prójimo, le rempujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros?
Dios es el que juzga al justo: y Dios está airado todos los días contra el impío.
Y haré reposar mi ira sobre ti, y apartaráse de ti mi celo, y descansaré de más enojarme.
Porque he aquí, esto mismo que según Dios fuisteis contristados, cuánta solicitud ha obrado en vosotros, y aun defensa, y aun enojo, y aun temor, y aun gran deseo, y aun celo, y aun vindicación. En todo os habéis mostrado limpios en el negocio.
Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: tú reprimirás el resto de las iras.
LA blanda respuesta quita la ira: mas la palabra áspera hace subir el furor.
Oh Assur, vara y bastón de mi furor: en su mano he puesto mi ira.
Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo.
Por la iniquidad de su codicia me enojé y heríle, escondí mi rostro y ensañéme; y fué él rebelde por el camino de su corazón.
Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.
Y cumpliráse mi furor, y haré que repose en ellos mi enojo, y tomaré satisfacción: y sabrán que yo Jehová he hablado en mi celo, cuando habré cumplido en ellos mi enojo.
Y pelearé contra vosotros con mano alzada y con brazo fuerte, y con furor, y enojo, é ira grande:
Dios celoso y vengador es Jehová; vengador es Jehová, y Señor de ira; Jehová, que se venga de sus adversarios, y que guarda enojo para sus enemigos.
No aborrecerás á tu hermano en tu corazón: ingenuamente reprenderás á tu prójimo, y no consentirás sobre él pecado.
Y estando prestos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia fuere cumplida.
(Porque este justo, con ver y oir, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa con los hechos de aquellos injustos;)
Y enojáronlo con sus altos, y provocáronlo á celo con sus esculturas.
No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia.
Mas yo os digo: No resistáis al mal; antes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra;
Y mira, padre mío, mira aún la orilla de tu manto en mi mano: porque yo corté la orilla de tu manto, y no te maté. Conoce pues, y ve que no hay mal ni traición en mi mano, ni he pecado contra ti; con todo, tú andas á caza de mi vida para quitármela.
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