Versículos bíblicos sobre La seguridad de la herencia
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Para una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, reservada en los cielos
Pasajes bíblicos
Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.
Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa: empero Dios por la promesa hizo la donación á Abraham.
Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la tengo de heredar?
Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.
Porque no por la ley fué dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.
Sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia: porque al Señor Cristo servís.
Que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria.
Porque si los que son de la ley son los herederos, vana es la fe, y anulada es la promesa.
Por tanto es por la fe, para que sea por gracia; para que la promesa sea firme á toda simiente, no solamente al que es de la ley, mas también al que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros,
Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, la vida eterna.
Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesús.
Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por nosotros á gloria de Dios.
TEMAMOS, pues, que quedando aún la promesa de entrar en su reposo, parezca alguno de vosotros haberse apartado.
Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa que fué hecha á los padres,
No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos: Jehová es su heredad, como él les ha dicho.
En él digo, en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad,
Mas deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el cabo, para cumplimiento de la esperanza:
Dijo más Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que es mi heredero uno nacido en mi casa.
A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual habéis oído ya por la palabra verdadera del evangelio:
Porque participantes de Cristo somos hechos, con tal que conservemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza;
Y confiado en esto, sé que quedaré, que aun permaneceré con todos vosotros, para provecho vuestro y gozo de la fe;
Y en esto conocemos que somos de la verdad, y tenemos nuestros corazones certificados delante de él.
Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.
En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra simiente y vuestro nombre.
Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y á la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados.
Teniendo esperanza en Dios que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos, la cual también ellos esperan.
Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe á todos con haberle levantado de los muertos.
Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios á nuestros padres, soy llamado en juicio;
El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis sin falta en el día de nuestro Señor Jesucristo.
Obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salud de vuestras almas.
Por fe bendijo Isaac á Jacob y á Esaú respecto á cosas que habían de ser.
El bueno dejará herederos á los hijos de los hijos; y el haber del pecador, para el justo está guardado.
Como Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia.
Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
Mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.
Y la heredaréis así los unos como los otros: por ella alcé mi mano que la había de dar á vuestros padres: por tanto, esta tierra os caerá en heredad.
Que no os hagáis perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
El cual también nos ha sellado, y dado la prenda del Espíritu en nuestros corazones.
Mas encerró la Escritura todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fe de Jesucristo.
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