Versículos bíblicos sobre Longevidad
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Porque por mí se aumentarán tus días, y años de vida se te añadirán.
Pasajes bíblicos
Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.
Días sobre días añadirás al rey: sus años serán como generación y generación.
Porque largura de días, y años de vida y paz te aumentarán.
Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes;
El temor de Jehová aumentará los días: mas los años de los impíos serán acortados.
Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días: por generación de generaciones son tus años.
Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.
Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne: mas serán sus días ciento y veinte años.
Pesas cumplidas y justas tendrás; epha cabal y justo tendrás: para que tus días sean prolongados sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos.
Para que temas á Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, y tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, y que tus días sean prolongados.
Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.
Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, que yo te mando hoy, para que te vaya bien á ti y á tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.
A los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra é inmortalidad, la vida eterna.
¿Quién es el hombre que desea vida, que codicia días para ver bien?
Fueron, pues, todos los días de Mathusalam, novecientos sesenta y nueve años; y murió.
Murió pues Job viejo, y lleno de días.
Andad en todo camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis, y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.
Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
Y que el impío no tendrá bien, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no temió delante de la presencia de Dios.
No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso; mas la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.
Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte:
No habrá más allí niño de días, ni viejo que sus días no cumpla: porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años, será maldito.
Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Generación va, y generación viene: mas la tierra siempre permanece.
Y FUÉ la vida de Sara ciento veintisiete años: tantos fueron los años de la vida de Sara.
Conoce Jehová los días de los perfectos: y la heredad de ellos será para siempre.
Y ABRAHAM era viejo, y bien entrado en días; y Jehová había bendecido á Abraham en todo.
Y vivió Henoch sesenta y cinco años, y engendró á Mathusalam.
Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir.
Bien que el pecador haga mal cien veces, y le sea dilatado el castigo, con todo yo también sé que los que á Dios temen tendrán bien, los que temieren ante su presencia;
Y si yo viviere, harás conmigo misericordia de Jehová; mas si fuere muerto,
El hombre, como la hierba son sus días: florece como la flor del campo.
Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo: yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.
De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.
Atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano á la vida eterna.
Ellos perecerán, mas tú eres permanente; y todos ellos se envejecerán como una vestidura;
Y era Moisés de edad de ciento y veinte años cuando murió: sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.
Cuando yo alzaré á los cielos mi mano, y diré: Vivo yo para siempre,
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