Versículos bíblicos sobre Maldición
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.
Pasajes bíblicos
Cuya boca está llena de maledicencia y de amargura;
De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, no conviene que estas cosas sean así hechas.
Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; y sean presos por su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.
Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia:
Y amó la maldición, y vínole; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.
Y vistióse de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos.
Mas evita profanas y vanas parlerías; porque muy adelante irán en la impiedad.
Mas yo os digo: No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.
Y á los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquiera que maldijere á su Dios, llevará su iniquidad.
Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes.
Pues haces frente á Dios con tu espíritu, y sacas tales palabras de tu boca?
Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño.
Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de labios.
Tampoco apliques tu corazón á todas las cosas que se hablaren, porque no oigas á tu siervo que dice mal de ti:
No tomarás en vano el nombre de Jehová tu Dios; porque Jehová no dará por inocente al que tomare en vano su nombre.
Porque Dios mandó, diciendo: Honra al padre y á la madre, y, El que maldijere al padre ó á la madre, muera de muerte.
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño.
¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?
Y él comenzó á maldecir y á jurar: No conozco á este hombre de quien habláis.
Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: debajo de su lengua, vejación y maldad.
Mas sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por otro cualquier juramento; sino vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no; porque no caigáis en condenación.
Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.
Igualmente el que maldijere á su padre ó á su madre, morirá.
No acuses al siervo ante su señor, porque no te maldiga, y peques.
Porque varón que maldijere á su padre ó á su madre, de cierto morirá: á su padre ó á su madre maldijo; su sangre será sobre él.
Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado; llena de veneno mortal.
Saca al blasfemo fuera del real, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la congregación.
Mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua pronunciará engaño.
Maldigan ellos, y bendice tú: levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia.
Bendecid á los que os persiguen: bendecid, y no maldigáis.
Porque Moisés dijo: Honra á tu padre y á tu madre, y: El que maldijere al padre ó á la madre, morirá de muerte.
Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.
El que maldice á su padre ó á su madre, su lámpara será apagada en oscuridad tenebrosa.
Perjurar, y mentir, y matar, y hurtar y adulterar prevalecieron, y sangres se tocaron con sangres.
DEJANDO pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones,
Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y verás si no te blasfema en tu rostro.
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