Versículos bíblicos sobre Obediencia a la Ley
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
La ley también no es de la fe; sino, El hombre que los hiciere, vivirá en ellos.
Pasajes bíblicos
De manera que la ley á la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno.
Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas.
Guarda por tanto los mandamientos, y estatutos, y derechos que yo te mando hoy que cumplas.
Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado.
Guardad pues todos mis estatutos, y todos mis derechos, y ponedlos por obra: Yo Jehová.
Mis derechos pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos: Yo Jehová vuestro Dios.
Y tendremos justicia cuando cuidáremos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.
Por tanto mis estatutos y mis derechos guardaréis, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos: Yo Jehová.
Oirás pues la voz de Jehová tu Dios, y cumplirás sus mandamientos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy.
Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios, y sus estatutos, que te ha mandado.
Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.
Cuidaréis, pues, de poner por obra todos los estatutos y derechos que yo presento hoy delante de vosotros.
Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme á la carne, mas conforme al espíritu.
Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley.
Guarda mis mandamientos, y vivirás; y mi ley como las niñas de tus ojos.
Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis ordenanzas, y guardad mis derechos, y ponedlos por obra:
Porque yo por la ley soy muerto á la ley, para vivir á Dios.
Que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que hayas bien?
De manera que la ley nuestro ayo fué para llevarnos á Cristo, para que fuésemos justificados por la fe.
Los estatutos y derechos y ley y mandamientos que os dió por escrito, cuidaréis siempre de ponerlos por obra, y no temeréis dioses ajenos.
Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia á todo aquel que cree.
Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
Sabemos empero que la ley es buena, si alguno usa de ella legítimamente;
Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndolo.
Cuando obedecieres á la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, para hacer lo recto en ojos de Jehová tu Dios.
Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.
Ejecutad, pues, mis estatutos, y guardad mis derechos, y ponedlos por obra, y habitaréis en la tierra seguros;
Dame entendimiento, y guardaré tu ley; y la observaré de todo corazón.
De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Si anduviereis en mis decretos, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra;
¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley.
¿Luego la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
¿IGNORÁIS, hermanos, (porque hablo con los que saben la ley) que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive?
Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.
Pues si sois muertos con Cristo cuanto á los rudimentos del mundo, ¿por qué como si vivieseis al mundo, os sometéis á ordenanzas,
Mas si sois guiados del Espíritu, no estáis bajo la ley.
Sed pues sujetos á toda ordenación humana por respeto á Dios: ya sea al rey, como á superior;
En pos de Jehová vuestro Dios andaréis, y á él temeréis, y guardaréis sus mandamientos, y escucharéis su voz, y á él serviréis, y á él os allegaréis.
Y díles mis ordenanzas, y declaréles mis derechos, los cuales el hombre que los hiciere, vivirá en ellos.
Rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz;
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