Versículos bíblicos sobre Personal Reflection
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Pues que los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas.
Pasajes bíblicos
Y yo miré, y púselo en mi corazón: vilo, y tomé consejo.
Acordábame de mis canciones de noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría.
Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de fe que Dios repartió á cada uno.
Todo camino del hombre es recto en su opinión: mas Jehová pesa los corazones.
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos:
Por tanto yo dije: Escuchadme; declararé yo también mi sabiduría.
Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados.
Empero á cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho.
Así que he visto que no hay cosa mejor que alegrarse el hombre con lo que hiciere; porque esta es su parte: porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?
Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí hállome yo engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha percibido muchedumbre de sabiduría y ciencia.
Yo me torné otra vez, y vi vanidad debajo del sol.
Y á renovaros en el espíritu de vuestra mente,
Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
Que si nos examinásemos á nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados.
Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
De Jehová son los pasos del hombre: ¿cómo pues entenderá el hombre su camino?
Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; mas el que me juzga, el Señor es.
Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras.
Más que todos mis enseñadores he entendido: porque tus testimonios son mi meditación.
La reprensión de mi censura he oído, y háceme responder el espíritu de mi inteligencia.
Yo he rodeado con mi corazón por saber, y examinar, é inquirir la sabiduría, y la razón; y por conocer la maldad de la insensatez, y el desvarío del error;
Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio me sucederá también á mí: ¿para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad.
Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: yo empero, meditaré en tus mandamientos.
Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,
Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Consideré mis caminos, y torné mis pies á tus testimonios.
Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol.
Así que cada uno examine su obra, y entonces tendrá gloria sólo respecto de sí mismo, y no en otro.
¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, y que pongas sobre él tu corazón,
Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
Por tanto, pruébese cada uno á sí mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa.
Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿ó el hijo del hombre, para que lo estimes?
Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.
Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios:
Mi espíritu fué turbado, yo Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron.
Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña.
Acordéme de los días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en las obras de tus manos.
Volveos á mi reprensión: he aquí yo os derramaré mi espíritu, y os haré saber mis palabras.
Mi boca hablará sabiduría; y el pensamiento de mi corazón inteligencia.
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