Versículos bíblicos sobre Self-Reflection
Lee 50 pasajes sobre Self-Reflection, copia un versículo o abre su capítulo para conocer el contexto.
Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados.
Pasajes bíblicos
Que si nos examinásemos á nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados.
Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de fe que Dios repartió á cada uno.
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos:
Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña.
Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Yo me torné otra vez, y vi vanidad debajo del sol.
Y á renovaros en el espíritu de vuestra mente,
Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades, y por vuestras abominaciones.
Por tanto, pruébese cada uno á sí mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa.
Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: yo empero, meditaré en tus mandamientos.
Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos á nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros.
Estas cosas hiciste, y yo he callado: pensabas que de cierto sería yo como tú: yo te argüiré, y pondrélas delante de tus ojos.
Todo camino del hombre es recto en su opinión: mas Jehová pesa los corazones.
No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios;
El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma: mas el que escucha la corrección, tiene entendimiento.
HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.
Porque no osamos entremeternos ó compararnos con algunos que se alaban á sí mismos: mas ellos, midiéndose á sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos no son juiciosos.
Si yo me justificare, me condenará mi boca; si me dijere perfecto, esto me hará inicuo.
Yo he rodeado con mi corazón por saber, y examinar, é inquirir la sabiduría, y la razón; y por conocer la maldad de la insensatez, y el desvarío del error;
Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas.
Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.
Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino.
De Jehová son los pasos del hombre: ¿cómo pues entenderá el hombre su camino?
La reprensión de mi censura he oído, y háceme responder el espíritu de mi inteligencia.
¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? hazme entender mi prevaricación y mi pecado.
Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; mas el que me juzga, el Señor es.
Tú pues, que enseñas á otro, ¿no te enseñas á ti mismo? ¿Tú, que predicas que no se ha de hurtar, hurtas?
¿No juzgáis en vosotros mismos, y venís á ser jueces de pensamientos malos?
El que posee entendimiento, ama su alma: el que guarda la inteligencia, hallará el bien.
La antorcha del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso.
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios:
Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos.
Antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que, habiendo predicado á otros, yo mismo venga á ser reprobado.
¿No me ayudo cuanto puedo, y el poder me falta del todo?
Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.
Consideré mis caminos, y torné mis pies á tus testimonios.
Y yo miré, y púselo en mi corazón: vilo, y tomé consejo.
Coincidencias automáticas. Compruebe cada pasaje en su contexto. Acerca de
Lee 50 pasajes sobre Self-Reflection, copia un versículo o abre su capítulo para conocer el contexto.
Leer capítulo