Versículos bíblicos sobre Pertenencia
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;
Pasajes bíblicos
Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
Por tanto, sobrellevaos los unos á los otros, como también Cristo nos sobrellevó, para gloria de Dios.
Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros.
Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús,
Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes;
¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!
Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados á una misma esperanza de vuestra vocación:
Que si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo acebuche, has sido ingerido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la grosura de la oliva;
Yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos é hijas; nombre perpetuo les daré que nunca perecerá.
En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.
Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes.
Y les daré corazón para que me conozcan, que yo soy Jehová: y me serán por pueblo, y yo les seré á ellos por Dios; porque se volverán á mí de todo su corazón.
Y Jehová dijo á Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte: Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
Y yo os tomaré de las gentes, y os juntaré de todas las tierras, y os traeré á vuestro país.
Y fué que, cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú me harás, que en todos los lugares donde llegáremos, digas de mí: Mi hermano es.
Cada uno, hermanos, en lo que es llamado, en esto se quede para con Dios.
Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
Y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.
Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
He sido extrañado de mis hermanos, y extraño á los hijos de mi madre.
Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.
¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en andar tú con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?
Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como quiso.
Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo;
Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa.
En esto conocemos que estamos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.
Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos.
Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de éste somos también.
Al cual allegándoos, piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, preciosa,
Y viniendo á casa, junta á los amigos y á los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido.
Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.
Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos, para que seáis míos.
Porque si tú eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste ingerido en la buena oliva, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán ingeridos en su oliva?
Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa; que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también á mí me has amado.
Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.
Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.
No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado:
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