Versículos bíblicos sobre Salt
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Buena es la sal; mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué la adobaréis? Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.
Pasajes bíblicos
Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida, ¿con qué se adobará?
Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.
Y sazonarás toda ofrenda de tu presente con sal; y no harás que falte jamás de tu presente la sal de la alianza de tu Dios: en toda ofrenda tuya ofrecerás sal.
Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal; para que sepáis cómo os conviene responder á cada uno.
Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren á Jehová, helas dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo: pacto de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tu simiente contigo.
Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.
Entonces él dijo: Traedme una botija nueva, y poned en ella sal. Y trajéronsela.
Sus charcos y sus lagunas no se sanarán; quedarán para salinas.
Y los ofrecerás delante de Jehová, y los sacerdotes echarán sal sobre ellos, y los ofrecerán en holocausto á Jehová.
¿No sabéis vosotros, que Jehová Dios de Israel dió el reino á David sobre Israel para siempre, á él y á sus hijos en alianza de sal?
Y saliendo él á los manaderos de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad.
Entonces la mujer de Lot miró atrás, á espaldas de él, y se volvió estatua de sal.
Y la especia aromática y aceite, para la luminaria, y para el aceite de la unción, y para el perfume aromático.
Y después de combatir Abimelech la ciudad todo aquel día, tomóla, y mató el pueblo que en ella estaba, y asoló la ciudad, y sembróla de sal.
Pusiéronme además hiel por comida, y en mi sed me dieron á beber vinagre.
Hasta cien talentos de plata, y hasta cien coros de trigo, y hasta cien batos de vino, y hasta cien batos de aceite; y sal sin tasa.
Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos.
Porque para Dios somos buen olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden:
¿Comeráse lo desabrido sin sal? ¿ó habrá gusto en la clara del huevo?
No la comerás: en tierra la derramarás como agua.
Porque son vida á los que las hallan, y medicina á toda su carne.
Pues será como la retama en el desierto, y no verá cuando viniere el bien; sino que morará en las securas en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, y el aceite, y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor suave; y fué así, dice el Señor Jehová.
Tú sembrarás, mas no segarás: pisarás aceitunas, mas no te ungirás con el aceite; y mosto, mas no beberás el vino.
Y aceite para la luminaria, y especias aromáticas para el aceite de la unción, y para el perfume aromático;
A éstos ciertamente olor de muerte para muerte; y á aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas ¿quién es suficiente?
Todos estos se juntaron en el valle de Siddim, que es el mar salado.
Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa ó ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.
Hace hervir como una olla la profunda mar, y tórnala como una olla de ungüento.
Y Nibsan, y la ciudad de la sal, y Engedi; seis ciudades con sus aldeas.
Y lo que fuere necesario, becerros y carneros y corderos, para holocaustos al Dios del cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme á lo que dijeren los sacerdotes que están en Jerusalem, déseles cada un día sin obstáculo alguno;
Y algunos de los hijos de los sacerdotes hacían los ungüentos aromáticos.
Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda.
Derramábase el pueblo, y recogían, y molían en molinos, ó majaban en morteros, y lo cocían en caldera, ó hacían de él tortas: y su sabor era como sabor de aceite nuevo.
Así los consagrarás, y serán cosas santísimas: todo lo que tocare en ellos, será santificado.
Mas á Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.
Porque será medicina á tu ombligo, y tuétano á tus huesos.
No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas á la verdad son limpias: mas malo es al hombre que come con escándalo.
Abominación son á Jehová las pesas dobles; y el peso falso no es bueno.
Limpio eres para con el limpio, mas con el perverso eres rígido.
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