Versículos bíblicos sobre Sanidad Espiritual
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos: y estaban curados.
Pasajes bíblicos
Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados.
A otro, fe por el mismo Espíritu; y á otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu;
Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Y aun de las ciudades vecinas concurría multitud á Jerusalem, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; los cuales todos eran curados.
¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame á los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:
ENTONCES llamando á sus doce discípulos, les dió potestad contra los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda dolencia.
Y en la misma hora sanó á muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos; y á muchos ciegos dió la vista.
Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite á muchos enfermos, y sanaban.
El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.
El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados:
El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;
Y oyó Jehová á Ezechîas, y sanó al pueblo.
Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocían.
Mas á Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.
Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados:
Envió su palabra, y curólos, y librólos de su ruina.
VENID y volvámonos á Jehová: que él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.
Jehová Dios mío, á ti clamé, y me sanaste.
Crío fruto de labios: Paz, paz al lejano y al cercano, dijo Jehová; y sanarélo.
Y ellos callaron. Entonces él tomándole, le sanó, y despidióle.
Y sanad los enfermos que en ella hubiere, y decidles: Se ha llegado á vosotros el reino de Dios.
Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano.
Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia.
Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.
Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados; y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos;
Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos.
Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.
Mas Jesús volviéndose, y mirándola, dijo: Confía, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fué salva desde aquella hora.
Y como lo entendieron las gentes, le siguieron; y él las recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba á los que tenían necesidad de cura.
Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, é hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído á sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié á los Egipcios te enviaré á ti; porque yo soy Jehová tu Sanador.
El ánimo del hombre soportará su enfermedad: mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?
Y los envió á que predicasen el reino de Dios, y que sanasen á los enfermos.
No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto de pecado.
Y haced derechos pasos á vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino, antes sea sanado.
Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebres y de disentería: al cual Pablo entró, y después de haber orado, le puso las manos encima, y le sanó:
Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían á él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
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