Versículos bíblicos sobre Superando Enemigos
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Porque no diga mi enemigo, Vencílo: mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare.
Pasajes bíblicos
Libróme de fuertes enemigos, de aquellos que me aborrecían, los cuales eran más fuertes que yo.
Libróme de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.
Y pelearán contra ti, mas no te vencerán; porque yo soy contigo, dice Jehová, para librarte.
Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, y no volví hasta acabarlos.
Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; mas de tus testimonios no me he apartado.
No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.
Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.
Sea como el impío mi enemigo, y como el inicuo mi adversario.
Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes: porque así hará Jehová á todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.
Pondrá Jehová á tus enemigos que se levantaren contra ti, de rota batida delante de ti: por un camino saldrán á ti, por siete caminos huirán delante de ti.
En Dios haremos proezas: y él hollará nuestros enemigos.
En Dios haremos proezas; y él hollará nuestros enemigos.
Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
¿Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?
Porque mis enemigos están vivos y fuertes: y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:
Ceñísteme de fortaleza para la batalla, y postraste debajo de mí los que contra mí se levantaron.
Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.
Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo.
Y que me saca de entre mis enemigos: tú me sacaste en alto de entre los que se levantaron contra mí: librásteme del varón de iniquidades.
Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él:
He aquí os doy potestad de hollar sobre las serpientes y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón:
En esto habré conocido que te he agradado, que mi enemigo no se holgará de mí.
Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: en esto conozco que Dios es por mí.
Y en nada intimidados de los que se oponen: que á ellos ciertamente es indicio de perdición, mas á vosotros de salud; y esto de Dios;
LEVÁNTESE Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen.
Cuando los caminos del hombre son agradables á Jehová, aun á sus enemigos pacificará con él.
Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen.
(Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas;)
¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, y has avergonzado á los que nos aborrecían.
Mas no lo tengáis como á enemigo, sino amonestadle como á hermano.
Tú, enemiga mía, no te huelgues de mí: porque aunque caí, he de levantarme; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.
Porque me ha librado de toda angustia, y en mis enemigos vieron mis ojos mi deseo.
Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen;
Por medio de ti sacudiremos á nuestros enemigos: en tu nombre atropellaremos á nuestros adversarios.
Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.
De delante de los malos que me oprimen, de mis enemigos que me cercan por la vida.
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires.
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